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Bardenas Reales: El desierto del norte – Día 3

Qué ver en las Bardenas Reales

Cuando uno visita el norte de España, lo primero que le viene a la cabeza son esos prados verdes con sus vacas pastando, esos lagos idílicos con las cumbres nevadas al fondo y ese frío al que no estamos acostumbrados los que vivimos más al sur.

Tal es la diversidad de este país, que en un pequeño rincón de Navarra, podemos encontrar una extensión de terreno en donde el color predominante es el marrón. En donde el césped y el frío son sustituidos por la arena y el calor. Efectivamente, en Navarra existe un pequeño desierto que muchas veces pasa desapercibido para la gente. Hablamos por supuesto, de las Bardenas Reales.

Pero antes…..

Nuestra estancia en Madrid tocaba a su fin. Tras otro copioso desayuno donde no faltó de nada (tostadas, churros, café, zumo….) llegaba la hora de hacer check-out en el hotel que nos había acogido durante 2 noches. Nuevamente, volvimos a recordar nuestros años mozos jugando al Tetris para conseguir empaquetar todo en el coche (¿alguien más tiene la sensación de que cada vez que se meten las cosas en el maletero, parece que hay más bártulos?). Varios quebraderos de cabeza después, estábamos subidos en el coche camino de nuestra nueva latitud. Recorrimos la increíble cantidad de unos 300-400 metros cuando Hugo decidió que era hora de hacer un alto en el camino para hacer sus necesidades….en fin, cuando uno viaja con bebés, es lo que hay jejeje.

Ahora sí, con el GPS programado, enfilábamos la carretera hacia el desierto.

Cómo llegar a las Bardenas Reales

Las Bardenas se encuentran cerca de la localidad navarra de Arguedas.

El desvío a las Bardenas se encuentra al sur de la citada localidad, en la carretera NA-8712. Si vais desde el Sur (como era nuestro caso), la salida la encontraréis a mano derecha a unos 500 metros antes de llegar a la localidad. En esta foto podéis ver el lugar exacto en donde se encuentra el desvío. No os preocupéis porque está señalizado.

Localización de la entrada a las Bardenas

Desde Madrid, hay unas 3 horas 45 minutos de trayecto en coche, por lo que tuvimos que hacer una parada a mitad de camino para reponer fuerzas y para que los niños descansasen de tanto coche. Recuerdo perfectamente que cuando bajamos del coche, el aire venía bastante frío (o por lo menos, a nosotros acostumbrados a nuestros 30-35ºC en verano, nos lo pareció). De hecho tuvimos que echar mano de las chaquetas que llevábamos y que afortunadamente, nuestros amigos pamplonicas nos habían advertido de que las llevásemos siempre con nosotros.

Nos hizo falta las chaquetas!!

Sobre las 15:15 llegamos al Centro de Información Turística, pero como no abría hasta las 16:00, estuvimos media hora haciendo una primera inspección de nuestro entorno.

Vistas desde el Centro de Información de las Bardenas

Centro Información Turística Bardenas Reales

El horario del parque es desde las 08:00 hasta una hora antes de anochecer. Sin embargo, el horario del centro de información es diferente. Del 1 de Septiembre al 7 de Abril, abre de 09:00 a 14:00 y de 15:00 a 17:00. Del 8 de Abril al 31 de Agosto abre de 09:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00. Aunque el acceso al parque es gratuito y no necesitáis pasar previamente por el Centro de Información, es muy recomendable que paréis para que cojáis planos e información práctica. Aquí podéis ver toda la información.

Con nuestros planos ya en la mano, volvimos a subir al coche para recorrer el Parque. De las muchas rutas que pueden realizarse por el parque, nosotros os recomendamos la que rodea el cuartel militar que allí hay ya que es en esa ruta en la que podréis ver los puntos más conocidos del parque.

Saliendo del Centro de Información, llegaréis enseguida a un cruce. Si tomáis ese cruce a mano izquierda, iréis directamente al punto más conocido del parque: Castildetierra. En cambio si seguís la carretera y no tomáis ese cruce, llegaréis a la entrada del cuartel militar (esto último es lo que recomendamos).

Nosotros siempre decimos que la ruta o viaje debe ser “in crescendo”, dejando para el final lo más bonito o espectacular. Es por ello que os recomiendo que dejéis Castildetierra para el final y hagáis el recorrido en el sentido contrario a las agujas del reloj.

Al llegar al cuartel, recomiendo girar a mano derecha

En la foto anterior podéis ver la entrada del cuartel militar, al llegar ahí, mi recomendación es que giréis a la derecha (aquí ya se acaba la carretera asfaltada y ya es todo pista de tierra). La ruta que nosotros hicimos es de unos 44 kilómetros, que se pueden cubrir en un par de horas aproximadamente teniendo en cuenta que pararéis varias veces a admirar el paisaje.

Al poco de pasar el cuartel hicimos la primera parada. Había un terreno que nos llamó mucho la atención. Un terreno muy irregular con multitud de socavones y grutas en el que se nota perfectamente el efecto de la erosión.

Parece un paraje marciano

Desde esta posición se aprecia una espectacular vista de las Bardenas en donde el color marrón es el gran dominador.

Laura contemplando las Bardenas

Seguimos dando la vuelta al cuartel militar en nuestra ruta de 44 kilómetros y llegamos a uno de los puntos en donde más tiempo estuvimos parados: las buitreras de las Bardenas.

Al fondo se pueden observar las buitreras

Como su nombre indica, las buitreras son los lugares en el que los buitres construyen sus nidos. Aunque no pudimos ver con nuestros propios ojos los nidos en sí, fueron unos cuantos buitres los que se encargaron de amenizarnos el camino. Y es que, fueron apareciendo ante nosotros con esa majestuosa silueta surcando los cielos. Hubo un momento en el que llegamos a contar hasta 6 buitres sobre nuestras cabezas. La verdad es que fue todo un espectáculo, y lo mejor de todo es que estábamos completamente sólos viendo semejante espectáculo de la madre Naturaleza.

Los buitres nos dieron la bienvenida

Podemos decir que estuvimos unos 30 minutos deleitándonos con los vuelos de los reyes de los cielos de las Bardenas. Y habríamos estado mucho más, pero a Daniel y a Hugo no les pareció tan apasionante como a nosotros y empezaron a demostrarlo con llantos y quejas. Esta es una de las “contras” de viajar con niños.

Seguimos avanzando por nuestro camino y los paisajes cada vez se superaban más a sí mismo. Me reitero en que tenéis que hacer la ruta en el sentido contrario a las agujas del reloj.

Espectaculares paisajes de las Bardenas

Montañas puntiagudas (por efecto de la erosión) y acantilados totalmente verticales nos iban dando paso hasta llegar al punto álgido del recorrido: Castildetierra.

Castildetierra es un pináculo rocoso que sirve para explicar perfectamente cómo se formaron las Bardenas Reales.

Cómo se formó Castildetierra (y por extensión las Bardenas al completo)

Nos tenemos que remontar hasta hace millones de años, en los que esta zona estaba anegada por el agua. Con el paso de los años, el agua consiguió abrirse paso hasta el Mediterráneo formándose el río Ebro. Como consecuencia de esa apertura de las aguas al mar, esta zona fue quedándose paulatinamente sin agua y depositando en el fondo los sedimentos que transporta el agua quedando en la parte superior las rocas y materiales más pesados. Con el paso de los años, el viento con su implacable erosión, ha ido dejando al desnudo las formaciones rocosas como las de Castildetierra en la que se puede observar en la parte superior una serie de rocas dispuestas paralelas al suelo.

Imagen típica de las Bardenas

La tierra que queda debajo de las rocas, es una zona mucho más sensible a la erosión. De esta manera, en el futuro, Castildetierra está condenado a desaparecer. Pero tranquilos, eso no será en los próximos años.

La verdad es que es una formación muy curiosa en el que se puede observar perfectamente la formación del parque en términos geológicos. Una joya que hay que intentar conservar lo máximo posible. Un libro que la madre Naturaleza nos ha dejado en herencia.

Allí no hay mucho más que hacer, simplemente tomar fotografías de la bonita formación y poco más.

Debido a la fragilidad de la formación, no está permitido acceder al pináculo.

Volvimos al coche para poner fin a nuestra ruta. Desde Castildetierra, cogimos esta vez el camino que va directo hasta el Centro de Información. De camino hay un mirador perfecto para hacerse una idea de todo lo que hemos visto desde donde se pueden tomar unas preciosas fotografías.

Las Bardenas en toda su amplitud

Aunque la visita nos gustó muchísimo, salimos con la sensación de que podríamos haber aprendido mucho más en caso de haber ido con una visita guiada. Alguien especialista que te enseñe a localizar formaciones rocosas, a identificar las buitreras y en general a que te cuente el parque con más detalle.

Es por ello, que si volviésemos no dudaríamos en hacer una visita guiada. Hay varias empresas que hacen estos servicios. Una de ellas es Bardenasaventure que ofrece rutas guiadas en bicicleta, a pie o en 4×4.

Sólo nos quedaba volver al coche y poner rumbo a nuestro en Pamplona que nos acogería durante 9 noches. Pero eso, será otra historia.

 

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