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Día 2. Visita a Preikestolen

Una maravilla natural

Habíamos dormido como lirones, y es que el madrugón del día anterior nos pasó factura. Pero cuando sabes que vas a visitar un highlight de cualquier viajero que se precie, el sueño es lo de menos. Y es que hoy íbamos a ver con nuestros propios ojos uno de los mejores miradores del mundo: Preikestolen.

Pero antes de esto, queríamos indagar un poco más acerca del principal pilar económico de Noruega: el petróleo. Para ello, nada mejor como visitar el Museo del Petróleo (Norsk Oljemuseum).

El museo se encuentra en el puerto. El diseño de dicho museo es obra de los arquitectos Lunde & Løvseth y lo que los arquitectos buscaban era que el diseño se asemejase a una plataforma petrolífera, juzgad vosotros mismos si lo han coseguido:

Museo del Petróleo

Su exposición cuenta con pelos y señales el proceso mediante el cuál se transforma el petróleo en producto final. Lo que más me gustó es que da datos muy objetivos de los pros y contras de dicha fuente de energía por lo que cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Aparte, también da datos  económicos de lo que ha supuesto su descubrimiento para un país como Noruega.

Como ya comentamos en alguna ocasión anterior, Noruega está pensada para disfrutarla con niños, y este museo no iba a ser la excepción. Cuenta con salas en las que los niños pueden jugar e incluso “manejar” un robot.

En las afueras del museo existe una zona de juegos ideal para que los más pequeños de la familia pasen un rato jugando. Eso sí, los motivos petrolíferos siempre están presente.

Daniel Jugando Daniel jugando

 

Y ahora sí, era hora de partir al gran momento del día: Preikestolen.

Qué es el Preikestolen

También conocido como el Púlpito, no es ni más ni menos que una mole rocosa con forma de trampolín que se asoma vertiginosamente a uno de los fiordos más bonitos de Noruega: Lysefjord. La caída desde la roca al fiordo es de unos 600 metros y aunque la gente hace auténticas barbaridades por hacerse una foto, sólo ha habido un muerto, curiosamente español.

La roca se mide todos los años para ver si ha sufrido algún cambio importante en cuanto a su seguridad. Actualmente no presenta grandes cambios, aunque una raja de punta a punta amenaza su estabilidad. Se sabe que dicha raja hará que, con el paso de los años, el Púlpito caiga al fondo del fiordo. Según cuenta la leyenda noruega, esto ocurrirá cuando cinco hermanos se casen con cinco hermanas.

Opciones disponibles para visitar Preikestolen

Las principales maneras de visitar Preikestolen son dos:

  1. Hacer un crucero de unas 3 horas que parte desde el puerto de Stavanger y llega hasta el Púlpito para después volver al puerto.
    1. Contras: Te estás perdiendo las envidiables vistas que hay desde la cima
    2. Pros: Ves el Púlpito en sí, y además las vistas desde el fiordo son también espectaculares
  2. Subir a la cima.
    1. Pros: Tendrás una de las mejores vistas de las que podrás disfrutar en Noruega
    2. Contras:
      1. No ves el Púlpito ya que estás sobre él
      2. Requiere de un estado de forma adecuado ya que son unas dos horas de subida

Cómo llegar a Preikestolen

Veamos cómo llegar a Preikestolen para cada una de las opciones que hemos mencionado anteriormente.

Opción 1. Crucero por el fiordo

Para esta opción lo mejor es contratar un crucero que parte desde el puerto de Stavanger y hace un recorrido por Lysefjord hasta llegar al Púlpito. Para esto, tenéis principalmente dos compañías que cubren este recorrido Norled y Rodne poner hipervínculos a esos dos nombres

Cualquiera de ellas es igual de válida y sólo deberíais decidiros por una por otra en función del precio y la disponibilidad.

La contratación de estos cruceros se puede hacer in situ en las oficinas de las compañías o, como siempre recomiendo, online a través de las webs que he puesto anteriormente.

Esta es una excursión bastante demandada en Stavanger por lo que os recomendamos sin ninguna duda que hagáis la contratación online para evitaros sorpresas desagradables.

Opción 2. Subir a la cima de Preikestolen

Aquí la opción pasa por tomar un ferry desde Stavanger a Tau. Una vez en Tau se coge un autobús que te deja en el inicio del sendero. La subida al sendero te llevará alrededor de dos horas (dependiendo de tu estado de forma). A la bajada, tocará hacer el recorrido inverso, es decir, bus desde el sendero a Tau y ferry de Tau a Stavanger. ¿Complicado? ¡¡Para nada!! Noruega está muy orientada al turismo y saben hacerlo todo muy sencillo. Existe una compañía (Tide) que ofrece todo este viaje y no tienes que calentarte la cabeza.

Nuestra intención era subir andando a Preikestolen, pero al ir con Daniel que tenía por entonces 1 año y 4 meses, no veíamos muy factible el hacerlo, así que nos decidimos por el crucero, y fue todo un acierto. La compañía que elegimos fue Rodne.

Eran las dos de la tarde cuando ya estábamos subidos en el barco camino de nuestra meta ese día. El barco comenzó a moverse e íbamos pasando con asombro esas moles de hierro en forma de crucero cargados de pasajeros. Conforme salíamos del puerto de Stavanger, el paisaje cambiaba radicalmente: las montañas se nos venían enciman y el único rastro de vida humana se reducía a pequeñas casas o embarcaderos asomados al impresionante fiordo.

Casas en Lysefjord

Barca en Lysefjor Casa en Lysefjord

Antes de llegar a Preikestolen, el barco se metió en un recoveco que parecía imposible por temas de tamaño. Pero el barco entró y estuvimos aislados del mundo por un momento.

Rincon en Lysefjord

Tras abandonar este pequeño espacio, el barco continuó su travesía.

Y entonces, apareció. La sensación que tuvimos fue de asombro ya que parece una obra hecha por el ser humano y no por la naturaleza. Parece increíble que tantas toneladas de roca se asomen al abismo como si nada. No podía apartar la mirada. Y es que cuando uno ve tantas veces el Preikestolen en fotos de internet, siempre sueña con visitarlo. Y allí estábamos nosotros, a los pies de semejante belleza natural. Os dejo unas cuantas fotos, que aunque no hacen justicia a lo que vieron nuestros ojos, os servirán para haceros una pequeña idea de lo que estoy hablando.

Preikestolen

Preikestolen Preikestolen

Tras unos 5-10 minutos, el barco continuó su camino. Preikestolen había acabado, pero el viaje continuaba.  La siguiente parada tuvo lugar en una preciosa cascada llamada Hengjanefossen. El capitán del barco, se acercó tanto como pudo….tanto que con un cubo pudo recoger agua de la cascada y la fue ofreciendo a los que allí estábamos. ¡¡Qué rica nos supo!!

Cascada Preikestolen  Agua Cascada

Y ahora sí, el barco viró 180 grados y puso rumbo a Stavanger. Volvimos a pasar por debajo de Preikestolen, y nos despedimos de él como cuando te despides de algún amigo querido que sabes que no vas a volver a ver en mucho tiempo. Sólo deseamos una cosa, volver a Preikestolen y subir a su cima.

Eran las 17:30 de la tarde cuando el barco atracó de nuevo en el puerto. Aún con el Preikestolen clavado en nuestros ojos, nos dispusimos a seguir pateando la ciudad. Pero ahora era turno de que Daniel disfrutase un poco y quemase energías, así que, fuimos de nuevo al Geoparken (parque que está a las espaldas del museo del petróleo y que está hecho con elementos que un día estuvieron en una plataforma petrolífera) que, nuevamente, hizo las delicias de nuestro peque.

La noche se nos echó encima ya sólo nos quedaba cenar y volver al hotel.

Mañana nos esperaban 5 horas de autobús camino de Bergen.

Pero eso, ya será otra historia.

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