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Día 3. Y el cuento se hizo pueblo

Hallstat. El pueblo más bonito de Austria

Cada viaje de los que hacemos tiene uno o varios highlights. En Noruega fueron los diversos fiordos, en Mallorca fue la Sierra de la Tramuntana, etc. El viaje que actualmente estamos narrando, tiene un claro highliht: el pueblo de Hallstatt.

Pero antes, os contamos cómo (y cómo no) ir de Salzburgo a Hallstat.

Al ser uno de los destinos más conocidos de Austria, tienes numerosas formas de hacer este trayecto.

En autobús

Esta sería una manera un tanto liosa ya que tienes que hacer un trasbordo a mitad de camino. En primer lugar debes tomar un autobús desde Salzburgo hasta la ciudad de Bad Ischl. En dicha ciudad deberás tomar un tren que ya te deja en Hallstatt. El trayecto lleva unas 2 horas y media y su coste oscila entre los 22 y los 26€.

En tren

Aquí también tienes que hacer un trasbordo a mitad de camino en la ciudad de Attnang-Puchheim. En este caso invertiréis alrededor de 3 horas en hacer todo el trayecto y os costará entre 25 y 37€.

En coche

Esta es la forma más simple de llegar a Hallstatt y la que recomendamos nosotros ya que, sobre todo si vais en invierno, los paisajes que os tropezaréis por el camino no tienen parangón. El trayecto os llevará alrededor de 1 hora por lo que, si el GPS no os la lía como hizo con nosotros, podréis disfrutar prácticamente todo el día de Hallstatt.

Si queréis ver en más detalle todas las opciones de transporte, os recomiendo visitar el siguiente link.

Puesto que nosotros teníamos un coche alquilado, la opción estaba clara: iríamos en coche.

A las 9 de la mañana, ya estábamos subidos en nuestro pequeño coche. Con el GPS configurado, comenzamos la marcha. Mira que bien -pensamos- el GPS nos va a llevar por caminos secundarios.

Camino de Hallstatt

Camino de Hallstatt

Lo que en un principio parecía una buena idea, la nieve y los caminos helados nos demostraron que no era tan buena idea. Enseguida las carreteras se fueron empinando, lo que unido a que eran carreteras estrechas y que tenían hielo, hacían que el camino no fuese todo lo placentero que esperábamos.

En un momento dado, la carretera era tan estrecha que sólo cabía un coche. Comenzamos a subir y…..BINGO, un coche en sentido contrario. Como nosotros íbamos subiendo, nos tocó rodar cerca de 500 metros marcha atrás en una carretera helada. En un momento de agobio, el coche se caló y no nos dimos cuenta. Debido a que el coche estaba calado, nos quedamos sin frenos (¿nos podía ocurrir algo más?). No sabíamos como íbamos a salir de allí, ya que sin frenos era imposible descender. Al fin nos dimos cuenta de que el coche estaba calado, así que lo arrancamos de nuevo y conseguimos dar la vuelta en el garage de una casa. ¡¡¡Toda una odisea!!!

Camino de Hallstat

Tras revisar el GPS, vimos que habían otras opciones de ruta más recomendables así que lo reconfiguramos y ahora sí, esto era otra cosa. Aunque las carreteras estaban nevadas pero por lo menos se podía circular.

Camino de Hallstatt

Camino de Hallstat

Los paisajes que íbamos viendo por el camino eran impresionantes y hacían que detuviésemos el coche cada pocos kilómetros.

Camino de Hallstatt

Camino de Hallstatt

Tres horas después de salir de Salzburgo (lo que en condiciones normales lleva 1 hora), ya estábamos en nuestro pequeño destino de cuento.

Alta ocupación de hoteles

Hallstatt es un destino muy solicitado durante todo el año, así que sed muy precavidos a la hora de reservar hoteles ya que si tardáis demasiado, os podréis encontrar con la desagradable sorpresa de que está todo ocupado.

Tras dejar el coche en el parking de nuestro hotel (Gasthof Pension Grüner Anger), no queríamos perder más tiempo y fuimos a descubrir este impresionante pueblo.

Lo que es el pueblo en sí, no tiene mucho que ver ya que es bastante pequeñito. Lo bonito del pueblo son las vistas que ofrece y el entorno en el que se encuentra.

En Hallstatt

Hallstatt

Disfrutando de Hallstatt

En cada calle por la que pases, te encuentras con auténticas postales que te hacen pensar cómo este enclave no es aún más conocido de lo que es.

Vistas desde Hallstatt

Tras una primera toma de contacto, llegaba la hora de comer….y al igual que os hablábamos de la alta ocupación de los hoteles, también podéis tener algún problema para encontrar un sitio para comer.

Nosotros, tras dar alguna que otra vuelta, encontramos un restaurante en la calle principal de la ciudad en el que pudimos reponer fuerzas para seguir pateando Hallstatt.

Comiendo en Hallstatt

Tras degustar una exquisita carne, salimos del restaurante dispuestos a seguir deleitándonos con el paisaje.

Riachuelo en Hallstatt

Se acercaba la noche, y el frío apretaba aún más por lo que tuvimos que deshacer el camino andado y volver al hotel a por más ropa de abrigo.

Si los paisajes son bonitos, la arquitectura de las casas no le anda a la zaga: casas con entramado de madera que tanto se prodigan por estas latitudes hacían que alzásemos la mirada cada dos por tres.

Casas de Hallstatt

Casas de Hallstatt

Estábamos tan a gusto en Hallstatt que hasta a Laura le dio tiempo a hacer nuevos amigos, ¿verdad que sí Laura?

Laura y su nuevo amigo

Tras seguir la calle principal, fuimos a parar a la otra parte del pueblo, donde las vistas eran aún más espectaculares si cabe.

Hallstatt

Hallstatt

Pero no todo podía ser perfecto, y la lluvia no se quiso perder este momento, así que no tuvimos más remedio que resguardarnos en una cafetería y tomarnos un par de tazas de chocolate caliente que nos sentó genial para entrar en calor.

Al salir de la cafetería, aún estaba lloviendo así que muy a nuestro pesar comenzamos a poner rumbo a nuestro hotel, no sin antes echar la vista atrás para tomar una última instantánea del cuento que se convirtió en pueblo.

Anochece en Hallstatt

 

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