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Día 4. Hasta pronto Mallorca

Un día de despedidas

Igual que comentábamos en la primera entrada de este viaje a Mallorca la ilusión que nos hacía madrugar para irnos de viaje, hoy llega uno de esos días que menos nos gustan de los viajes: el día de la despedida. Lo bueno de un día de despedida, es que estás más cerca del próximo viaje jajaja.

Igual que habíamos echo estos días anteriores, volvimos a madrugar para aprovechar al máximo el día, ya que nuestro avión despegaba a las 18:30. Tras la rutina diaria de cambio de pañales a Daniel y nuestro desayuno en un bar cercano (me encanta la gastronomía mallorquina), ya estábamos en disposición de comenzar a patear las calles de Mallorca. Y además, hoy tocaba un premio gordo: visitar la Catedral.

Catedral

 

Volvimos a hacer el mismo recorrido que habíamos hecho el primer día para llegar al puerto, es decir, llegar a la Plaza de España, de ahí a la Plaza Mayor y de ahí ir dejándonos perder hasta dar de bruces con la magnífica Catedral.

¿Hacemos un pequeño repaso por la Historia para situar este edificio?

La construcción de dicha catedral se inició en 1229 después de que el Rey Jaime I conquistase la isla. En el actual emplazamiento de la Catedral,se situaba antiguamente la mezquita de Madina Mayurqa (antiguo nombre árabe de la ciudad de Mallorca). El Rey decidió derribar la mezquita y edificar en su lugar un templo dedicado a Santa María como fruto de una promesa que hizo si esta les salvaba de la muerte en un temporal que hubo durante la travesía marítima para conquistar tierras mallorquinas. La construcción de dicha Catedral se fue realizando por etapas, y no fue hasta el año 1601 cuando se terminó de construir.

 

Como curiosidades de este templo caben destacar tres principalmente:

  1. Se trata de la única catedral de estilo gótico que se asoma al mar sobre las murallas romanas y renacentistas que protegían la ciudad.
  2. Se trata de la catedral con el mayor rosetón de estilo gótico.
  3. Tiene la tercera bóveda más alta de todas las catedrales góticas del mundo, sólo superada por la Catedral de Beauvais y la Catedral de Milán.

Una vez vista y admirada por fuera, nos encaminamos a su interior donde, como ya hemos comentado, destaca su gran rosetón.

 

Catedral de Mallorca

Lo primero que te encuentras nada más entrar es un museo con objetos varios de incalculable valor y que ya te pone en aviso de donde estás realmente. Tras abandonar este pequeño museo, te adentras ya en la Catedral propiamente dicha. Os aconsejamos que os sentéis y admiréis tranquilamente las proporciones de este edificio porque os van a impresionar.

Toda la información acerca de la Catedral, la podéis encontrar aquí.

Una vez visitada la Catedral, tan sólo nos quedaba seguir paseando. Casi sin querer nos dimos de bruces con los antiguos baños árabes, así que nos decidimos a visitarlos.

Es un recinto muy pequeñito que se visita en apenas 20 minutos, pero que sin duda merece la pena. En la actualidad, sólo se conserva la sala central que estaba destinada a baños calientes y una pequeña sala anexa.

Baños árabes Baños árabes

Baños árabes

Era la hora de comer, así que nos encaminamos de nuevo a la Plaza Mayor a saborear por última vez en este viaje la deliciosa cocina mallorquina. Además, mientras estábamos comiendo nos sorprendió a todos los que allí estábamos, un grupo musical que hizo las delicias de todos nosotros.

Ya sólo nos faltaba comprar nuestro imán de recuerdo (tenemos la nevera llena de imanes!!!) ya que de un modo u otro, estos imanes nos recuerdan que una vez estuvimos allí.

Para terminar la tarde, la rutina de cualquier viaje: vuelta al hotel, coger las maletas y de camino al aeropuerto.

Un viaje acaba, pero nuestras mentes ya están pensando en el siguiente.

Hasta pronto Mallorca!!

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