Árbol de la Vida
Hungría

Holocausto judío en Budapest y relax en Szechenyi – Día 3

Historia reciente y culto al cuerpo

Hoy íbamos a vivir un día de contrastes. Por un lado nos íbamos a empapar del pasado judío de la ciudad de Budapest así como de la exterminación que fue llevada a cabo contra este colectivo por parte del régimen nazi.

Tras comprender mejor el pasado tan triste de la ciudad, la tarde la íbamos a dedicar a darnos un homenaje al cuerpo. Y es que Budapest, es bien conocida por sus spas y baños termales en los que es posible relajarse de un día duro para la mente. ¿Comenzamos?

Desde nuestro hotel, apenas 5 minutos andando nos separaban de nuestro primer destino del día: la Gran Sinagoga de Budapest.

Gran Sinagoga de Budapest

Si ya os decimos que es la segunda sinagoga más grande del mundo, sólo superada por la de Jerusalén, ya os haréis a la idea de que tiene que ser espectacular.

Fue construida entre 1854 y 1859 y tiene capacidad para  casi 3000 personas. De estos asientos, 1492 son para hombres y 1472 para mujeres.

Se construyó en estilo neomorisco, con líneas que recuerdan a la arquitectura islámica del norte de África y a los asentamientos moriscos de España, en particular a la Alhambra de Granada.

La construcción que vemos hoy en día, es una restauración de la original, ya que esta fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. Leemos por internet, que durante dicha guerra, tuvo usos tan dispares como base de radio alemana e incluso establo. Fue restaurada en la época comunista para una población judía muy minoritaria en la ciudad.

Fachada exterior de la Sinagoga de Budapest

Los alrededores de la Sinagoga tienen un oscuro pasado, ya que fueron usados como campo de concentración, y muchos judíos fueron enviados desde aquí a campos de exterminio. Los pocos que sobrevivieron, murieron de hambre y frío, y están actualmente enterrados en el cementerio de la Sinagoga.

Actualmente, la visita a la Gran Sinagoga se divide en varias estancias, todas ellas muy recomendables si quieres empaparte muy bien de la trágica historia judía de la ciudad:

  • Museo Judío

Contiene todo un arsenal de objetos religiosos, objetos usados durante el Shabbat judío y salas dedicadas a contar la historia del Holocausto.

  • Templo de los Héroes

Actualmente se usa en el invierno y para actos religosos los fines de semana. Además, se usa como memorial de todos los judíos húngaros que murieron durante la Primera Guerra Mundial.

  • Cementerio judío

Situado en el complejo de la sinagoga, es una excepción que confirma la regla. Y es que, según las creencias judías, el cementerio no puede estar en el mismo recinto que una sinagoga. Sin embargo, puesto que la Sinagoga estaba dentro del guetto judío durante la Segunda Guerra Mundial, implicó que muchas personas que murieron a manos del frío y del hambre, tuvieran que ser enterradas en este lugar, aún estando en contra de sus propias creencias.

  • Memorial Park con su impresionante «Árbol de la vida»

Es sin duda, el monumento más emotivo de todos los que componen el complejo de la Gran Sinagoga. Se trata de una escultura metálica con forma de sauce llorón, en el que en cada hoja está escrito el nombre de un judío asesinado por los nazis. Además, en este Memorial Park también podemos observar distintos monumentos erigidos para agradecer a otras tantas personas que, a través de falsificar documentos, consiguieron salvar a miles de personas.

Tras admirar el exterior con reminiscencias moriscas, nos decidimos a descubrir el interior. Lo primero con lo que nos topamos fue con el cementerio judío. Lápidas muy desgastadas por el implacable paso de los años, se agolpaban en poco terreno. Lápidas que, en muchos casos, no tienen una ubicación definida sino que simplemente están colocadas unas al lado de las otras sin ningún tipo de orden.

Lápidas agolpadas en el cementerio judío de Budapest

La verdad es que el lugar nos impresionó bastante, ya que te das cuenta que esa pobre gente que sufrió la despiadada ira nazi, no tuvo ni siquiera el honor de tener un enterramiento digno.

Tras un pequeño paseo por el cementerio, entramos de lleno en el Memorial Park donde, por encima de todo lo demás, destaca el bonito «Árbol de la Vida», un árbol que rinde honor a todos aquellos judíos húngaros asesinados a manos nazis.

Árbol de la Vida

Aparte de este monumento, en este mismo recinto existen diferentes placas que rinden homenaje a todos aquellos que de una u otra manera, ayudaron a salvar miles de vidas, bien fuese entregando pasaportes españoles a los judíos para hacerlos pasar por sefardíes, pasaportes vaticanos o incluso haciendo documentos donde constase que esas personas habían sido bautizadas. Auténticos héroes.

Héroes Héroes Héroes Héroes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras estar un buen rato admirando todos estos monumentos, decidimos pasar al interior de la Sinagoga.

Si alguna vez habéis tenido la suerte de visitar alguna sinagoga por dentro, lo primero que os daréis cuenta al entrar en la de Budapest, es que el interior nada tiene que ver con el interior de las demás sinagogas en las que predomina un estilo muy austero en donde llama la atención la ausencia de decoración. En cambio, en la Sinagoga de Budapest, el interior deslumbra por su belleza. La verdad es que desconocemos la razón de esto, si alguien sabe por qué, estaríamos encantados de que nos lo dijese en un comentario en este post.

Interior de la Sinagoga

Los asientos que están a nivel del suelo, están reservados a los hombres, mientras que los asientos del balcón superior están destinados a las mujeres.

Tras sentarnos un rato a contemplar el ir y venir de la gente tocaba continuar nuestro camino.

Nuestro siguiente destino no era ni más ni menos que la espectacular Avenida Andrassy, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco.

Avenida Andrassy

En 1870 se decretó su construcción para descargar a las avenidas paralelas del tránsito de personas. En 1872 se comenzó su construcción, necesitando 5 años para finalizarla. Fué en 1877 cuando se dio por inaugurada.

A esta avenida se trasladaron los bancos, los negocios más prósperos y las personas más adineradas, por lo que la avenida pasó a ser una de las calles más importantes de la ciudad.

En 1896, se construyó la primera línea de metro de la Europa Continental, y la que a la postre sería la segunda línea de metro más antigua del mundo (sólo superada por la línea de metro de Londres).

En la actualidad, los restaurantes más chic, las boutiques más exclusivas y los edificios más espectaculares se dan cabida en esta bonita avenida.

Comenzamos nuestra andadura por la avenida en dirección a la Plaza de los Héroes donde íbamos a poner un broche de oro a este día. Los majestuosos edificios iban desfilando ante nuestros ojos. Tiendas de moda de precios prohibitivos, bancos, joyerías, nos hacían pensar que los vecinos de esta avenida no tienen problemas para llegar a fin de mes.

Espectacular entrada a una tienda de la Avenida

A los pocos metros, nos topamos con el que, probablemente, sea el edificio más importante y característico de la Avenida: la Ópera de Budapest. Tiene una capacidad para casi 1300 personas (aunque originalmente tenía capacidad para 2400 espectadores). Fue inaugurada en el año 1884 teniendo como primer espectador al mismísimo emperador Francisco José I. Dicen que la acústica del edificio es una de las mejores del mundo en lo que a teatros se refiere.

Fachada exterior de la Ópera

Tras admirar su robusta fachada, continuamos nuestro camino para encontrarnos con uno de los museos más tristes: la Casa del Terror.

Es un museo que alberga exposiciones sobre los regímenes que asolaron la ciudad: el régimen nazi y el régimen comunista. Además, también es un homenaje a aquellas personas que bajo ambos yugos, fueron interrogados, torturados y asesinados bajo una bandera política.Fachada exterior del edificio

El edificio cuenta con tres plantas en las que se exponen diversos objetos de la época. Sin duda alguna, la más impresionante es la parte baja en donde se exponen las celdas en las que los prisioneros eran encarcelados. Celdas tan minúsculas que el reo ni siquiera podía tumbarse, por lo que siempre debía estar de pie o sentado como mucho.

Fotografía del Puente de las Cadenas destruído Tanque dentro de las instalaciones Retrato de un prisionero Retrate de un prisionero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tenéis toda la información del museo en su página web.

Tras este baño de cruda y dura realidad, necesitábamos relajar la mente y el cuerpo, así que pusimos rumbo a nuestro último destino del día: los baños Szechenyi.

De camino a estos baños, nos detuvimos brevemente en la Plaza de los Héroes. Es una plaza en la que existen numerosas estatuas que representan a las 7 tribus magiares que fundaron Hungría en el siglo IX.

Plaza de los Héroes

Y ahora sí, tras las fotos de rigor en la plaza, nos encaminamos a los baños Szechenyi que se encuentran en el parque que hay a la espalda de la Plaza de los Héroes.

Baños Szechenyi

Son unos de los baños termales más grandes de Europa.

Cuenta con 12 piscinas en total. 3 de ellas son exteriores y las otras 9 interiores. Una de las piscinas exteriores tiene el agua a una temperatura de 38º, lo que en verano puede ser demasiado para pieles aprensivas.

La imagen más típica de estos baños termales es la de personas jugando al ajedrez dentro de la piscina. Cultivando cuerpo y mente a la vez.

Piscinas exteriores

Nada más entrar a los baños, veréis que hay un montón de opciones de baño y un montón de precios. Dependiendo de si queréis taquilla, masaje, simplemente entrar a ver sin bañaros, si vais por la mañana o por la tarde,…..los precios variarán. En la web oficial podéis ver todos los precios así como todas las opciones de las que disponéis.

Nosotros nos decantamos por la opción de la taquilla ya que íbamos con las mochilas y nos resultaba más cómodo. Además, allí os alquilan las toallas e incluso bañadores, aunque por supuesto, podéis llevar los vuestros.

Una vez pagamos religiosamente, entramos al recinto de las piscinas exteriores y ante nosotros se desplegó toda la magia de las instalaciones. Niños jugando en las piscinas, personas mayores cultivando la mente en el noble arte del ajedrez, esa bruma saliendo de la piscina de agua caliente, hacía del recinto una imagen perfecta.

Personas jugando al ajedrez

Tras estar un buen rato disfrutando como niños en las piscinas, pasamos al recinto de las piscinas interiores donde, simplemente, nos dejamos llevar. Pasamos como 2 horas disfrutando de todas y cada una de las piscinas.

Ahora sí, habíamos conseguido limpiar nuestra mente de todas las imágenes terribles que habíamos visto en la Casa del Terror y en el cementerio judío de la Gran Sinagoga.

Empapados de la historia más cruel del holocausto judío, empapados de las horribles prácticas de los regímenes nazi y comunistas en la Casa del Terror, y empapados nuestros cuerpos con el agua termal de los baños Szechenyi, dimos por concluido un día en el que pasamos de la tristeza a la alegría en un abrir y cerrar de ojos.

 

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