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Hondarribia y San Juan de Luz – Día 10

Entre España y Francia

Tras nuestro paso por la bella San Sebastián, tocaba el turno de volver a ese turismo de recorrer pueblos con encanto que tanto nos gusta. Puesto que hacía dos días habíamos optado por conocer una pequeña parte de la costa Oeste del País Vasco, hoy queríamos conocer la otra vertiente e incluso, volver a adentrarnos en nuestro país vecino como ya hiciéramos cuando visitamos St. Jean Pied-de-Port.

Para ello, en el lado español decidimos acercarnos al que dicen, es uno de los pueblos más bonitos del País Vasco. Un pueblo (aunque realmente tiene título de “ciudad” desde el siglo XVII cuando venciese en numerosas batallas al ejército francés) cuya gastronomía está a la altura de la de San Sebastián, y eso es mucho decir. Un pueblo que conserva las típicas casas vascas con balcones de maderas pintados en bonitos colores (sobre todo azul y verde). Hablamos por supuesto de Hondarribia (Fuenterrabía en español).

En el lado francés, decidimos acercarnos a un pueblo cuya riqueza comenzó con actos de dudosa ética, ya que la piratería allá por el siglo XVII donde los corsarios vascos saqueaban a cualquier enemigo del reino francés fue la principal entrada de riqueza. A día de hoy, aún se pueden observar restos de la época dorada de la localidad. Hablamos por supuesto de San Juan de Luz.

Gastronomía, playas y piratas, una mezcla que bien vale una visita. ¿Os subís con nosotros?

Nada más llegar a Hondarribia, tuvimos bastantes problemas para aparcar. Finalmente dimos con un parking pegado al mar que os recomiendo , ya que desde ahí, parte el paseo marítimo. La única pega es que cada dos horas tenéis que ir a echar dinero…..

Parking de Hondarribia

Desde ahí, la ruta que seguimos fue algo parecida a la siguiente:


Nada más bajar del coche, nos dimos cuenta que el mar está muy presente en la localidad. Las pequeñas barcas de pescadores se arremolinaban sabiamente al lado del agua dando un toque muy marinero al pueblo.

Detalle de las barcas en Hondarribia

Desde ahí, lo que hicimos fue recorrer el paseo marítimo para ir tomando el pulso a la ciudad. Es un bonito paseo que se extiende a lo largo del Río Bidasoa. Estando allí, no pude evitar acordarme de mi amigo Alejandro cuando estuvo atracado en un buque escuela en la bahía de Hondarribia. Toda una experiencia, sin duda.

Paseo de Hondarribia

Aprovechando que se acercaba la hora de comer, hicimos una parada en uno de los muchos bares que hay en el paseo marítimo ya que las vistas eran inmejorables. Aunque la verdad es que no volveríamos a repetir ya que la comida….ni fu ni fa. Más tarde veríamos que si realmente quieres comer en plan de pintxos, hay otra zona más recomendable. Eso sí, si coméis en los bares del paseo marítimo, ya veréis las preciosas vistas que tendréis con Francia al fondo.

Bahía de Hondarribia

Con el estómago satisfecho, continuamos nuestro paseo hacia el puerto náutico. Es un agradable paseo, ideal para bajar la comida en el que siempre iréis acompañados por la desembocadura del Bidasoa, con Francia vigilándote atentamente.

Canoas en la bahía

El puerto náutico la verdad es que no nos sorprendió, ya que es como cualquier otro. Barcos uno al lado del otro, esperando impacientes a sus dueños.

Puerto recreativo de Hondarribia

Desde aquí, vuelta atrás para conocer el que sin duda nos pareció el barrio más bonito de Hondarribia: el barrio de La Marina.

Si buscamos en nuestro interior alguna imagen típica de un pueblo vasco, seguro que tarde o temprano nos viene a la mente esas casas con balcones de madera pintados de vivos colores en los que las flores se derraman hacia la calle. Esas calles empedradas, con bancos a ambos lados de la calle en los que las personas mayores (nunca viejas) ataviados con sus míticas txapelas ven la vida deambular. Esos bares pegados unos al lado de los otros en los que la imaginación en forma de pintxos entra por tu nariz y se instala en tu estómago. Pues bien, esa imagen que os ha venido a la cabeza es ni más ni menos que el barrio de La Marina en Hondarribia.

Típicas casas del barrio de La Marina

La Marina, es ese barrio que ha sabido perfectamente mantener su esencia en el que la Calle de San Pedro es su mejor exponente. Si buscáis bares de pintxos para degustar la mejor gastronomía vasca, esta es vuestra calle.

Casas del barrio de La Marina

Lamentablemente se nos hizo demasiado tarde como para ir a la zona del casco viejo, ya que por la tarde queríamos ir a San Juan de Luz. Si os da tiempo, os recomiendo que visitéis el casco viejo ya que lo que hemos visto en fotos nos ha encantado. Así ya tenemos excusa para volver.

Nos subimos al coche y programamos el GPS rumbo a nuestro siguiente destino: San Juan de Luz ya en territorio francés.

San Juan de Luz

En sus orígenes, la principal actividad de la localidad era la pesca. Fue en el siglo XVII, cuando la pesca fue sustituida por….la piratería. Y es que, San Juan de Luz se convirtió en una base de temibles corsarios vascos. Dichos corsarios simpatizaban con el país francés y perseguían a todos aquellos que osaban revelarse contra dicho país, saqueándolos bajo la bendición del rey. Los botines obtenidos por los corsarios se convirtieron en la principal fuente de riqueza de la ciudad.

La localidad también es conocida por haber sido la sede en el que se firmó el Tratado de los Pirineos por el que se ponía fin al conflicto entre Francia y España. Debido a dicho tratado, el rey Luis XIV se casó con la hija del rey de España, la infanta María Teresa. Dicho matrimonio tuvo lugar igualmente en San Juan de Luz.

Aunque son apenas 20 kilómetros los que separan ambas localidades, tardamos casi 1 hora en llegar a San Juan debido al intenso tráfico que había. Por momentos pensamos en dar la vuelta porque era un poco agobiante. Finalmente conseguimos llegar y otra vez dimos bastantes vueltas para aparcar. La verdad es que nuestra entrada a la localidad francesa no fue la mejor jejeje.

Con el coche por fin aparcado, ya estábamos en condiciones de conocer San Juan de Luz. Lo primero que hicimos (quitando una parada para que los peques merendasen) fue recorrer el agradable paseo que bordea el río La Nivelle donde la marea baja, la luz reflejada sobre el río y las pequeñas barcas de pescadores, daban a la zona un aspecto precioso.

Barcas en el puerto de San Juan de Luz

Seguimos paseando por la ribera del río hasta llegar al puerto de San Juan. Es un puerto eminentemente de pescadores, así lo atestiguaban las pequeñas barcas, las redes agolpadas en la orilla y las pequeñas grúas para subir a tierra firme el botín obtenido en el mar.

Detalles pesqueros del puerto

Barcas pesqueras atracadas en el puerto

Nada más pasar el puerto, llegamos a la playa de San Juan. La playa forma una bahía que nos recordaba vagamente a la impresionante Playa de la Concha en San Sebastián.

Playa de San Juan de Luz

Una vez llegados a la playa, lo más recomendable es recorrerla de un extremo a otro por su paseo por el que iréis atravesando pequeñas galerías comerciales formando una especie de túneles. Muy curioso de ver.

Recorriendo el paseo, llegaréis a un edificio muy bonito: el Gran Hotel. Construido en estilo neo-romántico en el año 1909, alberga un hotel de 5 estrellas con spa. Sin duda, una buena opción de alojamiento….si vuestro bolsillo os lo permite.

Gran Hotel en San Juan de Luz

A la altura del hotel, giramos a mano derecha tomando el Boulevard Thiers, hasta que nos cruzamos con la calle Rue Gambetta, que es posiblemente la más conocida de la localidad.

Se trata de la típica calle que podéis encontrar en casi cualquier ciudad turística en la que las boutiques y tiendas para turistas se agolpan unas con otras.

Paseando por la calle Gambetta

Con esta visita dábamos por finalizado el día.

A toro pasado, os recomendaría que si os sobra tiempo, os paséis a conocer San Juan de Luz, pero si vais con el tiempo ajustado, quizás lo mejor sería dedicarlo a conocer en profundidad Hondarribia. Nosotros no llegamos a visitar el casco viejo de la ciudad y, viendo fotos de internet, creo que nos perdimos una parte muy interesante de la localidad vasca.

Pero bueno, de esta manera, ya tenemos excusa para volver a tierras vascas!!!

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