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Por las tierras de Don Quijote de La Mancha

Luchando contra los gigantes de viento

Tenía muchas ganas de conocer de una vez esos fantásticos gigan…..digo…molinos de viento que un día volviesen loco a Don Quijote pensando que eran gigantes.

Aunque son varios los pueblos que acogen estas construcciones, nosotros nos centramos en uno de ellos ya que solamente fue una escapada de un día, por lo que preferíamos disfrutar tranquilamente del espectáculo y del maravilloso pueblo que andar de un pueblo para otro sin tiempo de sentarnos tranquilamente a observarlos.

El pueblo elegido fue Campo de Criptana, lo que supuso todo un acierto.

Vista desde la colina de los molinos

Pueblos para ver los molinos

  • Tembleque

Cuenta con tres molinos. Dos de ellos recientemente restaurados debido a que en una noche de viento intenso, se rompieron las aspas. El tercer molino es de propiedad privada y está en mal estado de conservación.

  • El Romeral

En este pueblo se pueden ver 4 molinos en buen estado de conservación construidos en el siglo XIX. Si vais el último fin de semana de Abril, no dejad de acudir a la Fiesta de los Molinos donde se hace un homenaje a Cervantes, representaciones teatrales, disfraces de época y degustación de migas.

  • Consuegra

Junto con Campo de Criptana, es el mejor lugar para observar los enemigos de Don Quijote, ya que de los 13 originales, aún se conservan 12 en muy buenas condiciones. De estos 12 molinos, 5 de ellos aún conservan el mecanismo original en perfectas condiciones.

Molinos de Consuegra*Imagen obtenida de Flickr
  • Herencia

De los 11 molinos que se llegaron a construir en el siglo XIX, actualmente se conservan 7 , aunque sólo 4 de ellos están restaurados hoy en día.

  • Alcázar de San Juan

Llegó a contar con 19 molinos de viento, aunque actualmente sólo se conservan 4.

  • Mota del Cuervo

El cerro en el que están actualmente llegó a ver nada más y nada menos que 23 molinos. A día de hoy sólo se conservan 7. Todos los domingos se realiza una molienda tradicional en el molino denominado Gigante. Cabe destacar un molino llamado El Zurdo y es que las aspas de este giran al revés que las de los demás. Este último, es el único que conserva toda la maquinaria original.

En esta ocasión no iríamos sólos, sino que nos acompañarían los padres de Oscar (Salva y Rosa)… ¡¡que disfrutaron de un buen día corriendo detrás de Daniel y durmiendo a Hugo!!!

Los abuelos disfrutando de Daniel

Cuando uno viaja con niños, el mejor consejo que puedo dar es madrugar, ya que nunca se sabe a ciencia cierta a qué hora se va a conseguir salir de casa. Así que, aplicando nuestros propios consejos, a las 08:30 de la mañana ya estábamos listos para encaminarnos a nuestro destino. Teníamos por delante algo más de 3 horas de coche que intentamos hacerlas del tirón pero……Daniel se empeñó en hacer paradas y no se le ocurrió otra mejor manera que vomitar un par de veces jeje. Así que el viaje se convirtió en unas 4 horas y media.

Pasadas las 12:30 del mediodía, los gigan….digo….los molinos nos daban la bienvenida.

Espectacular molino

Tras una pequeña vuelta de reconocimiento, fuimos a la oficina de turismo situada en la misma colina y preguntamos por la posibilidad de entrar a ver un molino por dentro. Nos dijeron que en lo que quedaba de mañana no había huecos libres para visitarlo y que ya teníamos que esperar hasta las 16:00 que volvían a abrir, así que vimos la oportunidad perfecta para dar un paseo por el pueblo y  reponer energías en algún bar del pueblo.

Fuimos bajando hacia el centro del pueblo y conforme nos íbamos acercando a la Plaza Mayor, nos íbamos dando cuenta que no iba a ser tarea fácil encontrar un sitio donde degustar los típicos platos manchegos, ya que al ser Viernes Santo, el pueblo estaba a rebosar de gente.

La Plaza Mayor estaba abarrotada

En nuestro camino, podíamos observar la típica arquitectura manchega con casas blancas hechas de ladrillo. También nos llamó la atención que algunas casas mezclaban el blanco de su fachada con franjas de color azul, lo que le da un toque muy singular. Por supuesto, la figura de Don Quijote siempre está presente.

Don Quijote siempre presente

Al llegar a la Plaza Mayor, nuestras sospechas se hicieron ciertas y estaba todo abarrotado. Tras mucho preguntar, finalmente acabamos comiendo en el casino del pueblo que, aunque normalmente sólo pueden entrar los socios, ese día estaba abierto al público general. Y parece ser que eramos de los pocos que nos enteramos porque no había mucha gente en comparación con el resto de los bares.

La Plaza Mayor lucía preciosa con los balcones de los edificios engalanados para la ocasión.

Edificio engalanado para la Semana Santa

Tras un helado en dicha Plaza, disfrutando del ir y venir de la gente, llegaba la hora de visitar a los temibles gigantes. Volvimos sobre nuestros pasos a la Colina de los Molinos y fuimos directamente a la Oficina de Turismo.

Modalidades de tickets

  • Opción 1. Sólo entrada a un molino

Si sólo estáis interesados en ver un molino por dentro, debéis saber que el ticket cuesta 2€ por persona (Abril 2017). El molino que visitaréis es el molino Infanto.

  • Opción 2. Entrada conjunta

Si por el contrario estáis interesados en ver más cosas aparte del molino, tenéis un ticket que cuesta 5€ (Abril 2017) y que, aparte del molino, podréis visitar la Casa Cueva y el Museo del Alambre entre otros.

Puesto que aún teníamos casi 4 horas de coche de vuelta, optamos por visitar sólo el molino.

La visita al molino dura unos 15 minutos y se hace con guía. Resulta muy amena y os explican todos los entresijos del funcionamiento del molino, desde cómo orientarlo al viento hasta el funcionamiento de las piedras que se usan para la molienda. El mecanismo que podemos ver es el original y a día de hoy está en perfecto funcionamiento.

Detalle del mecanismo de un molino

Tras la visita, salimos a fotografiar y admirar de cerca los temibles gigantes.

Detalle de las aspas

Vista general de los molinos

 

 

 

 

 

 

 

Vista general de los molinos

Molino dominando el cerro

 

 

 

 

 

 

 

Molinos de Campo de Criptana

En la actualidad se conservan 10 molinos, 3 de los cuáles son originales (Infanto, Sardinero y Burleta).

  • Molino Infanto

Es el molino en el que se realiza la visita. El nombre proviene de sus propietarias: Infantas, que eran una de las familias más ricas del pueblo

  • Molino Sardinero

Es el único que está dentro del casco urbano. No hay ningún registro que diga a quién pertenece el molino, por lo que tampoco se sabe a ciencia cierta de donde viene su nombre.

  • Molino Burleta

También llamado Molino Burlapobres, parece ser que el nombre proviene de las prácticas poco éticas de su propietario.

  • Molino Poyatos

Sede de la Oficina de Turismo

  • Molino Inca Garcilaso

Es el actual Museo de Labranza.

  • Molino Cariari

En su interior se encuentra el Museo de Enrique Alarcón.

  • Molino el Pilón

Aquí podemos encontrar el Museo del Vino.

  • Molino el Lagarto

Ubicación del Museo de la Poesía.

  • Molino el Culebro 

Aquí está el Museo de Sara Montiel.

  • Molino el Quimera

Dedicado al poeta Vicente Huidobro.

Tras un bonito paseo escudriñando con todo detalle los molinos que aparecían ante nosotros, dimos por finalizada la visita. En nuestra retina quedará la imagen de esos gigantes rasgando el cielo que un día se empeñaron en mostrar batalla al más grande: Don Quijote de La Mancha.

 

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