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Olite, Ujué y Puente La Reina – Día 5

Castillos y pueblos medievales

Cuando uno va de visita a algún lado, probablemente lo primero que se busca en Google es algo del estilo “…qué ver en X” donde X es el lugar que vamos a visitar, en nuestro caso Navarra. Nosotros no fuimos menos y eso fue lo primero que hicimos cuando decidimos nuestro destino veraniego. De las dos o tres primera páginas de resultados que nos mostraba Google, no exageramos si decimos que en prácticamente todas ellas hablaba de un pueblo: Olite. Así que nos pusimos a investigar por internet sobre Olite para ver por qué atraía tanto a la gente y enseguida vimos que todo el mundo destacaba el castillo (Palacio Real) de dicha localidad. A nosotros, que nos encanta visitar los sitios con mucha historia, no dudamos en anotarlo en nuestros “must see“.

Pero claro, no nos íbamos a conformar con ver sólo un pueblo, así que estuvimos indagando más acerca de los alrededores de Olite y vimos que mucha gente recomendaba, entre otros, varios pueblos que tenían muy buena pinta, Ujué, Estella y Puente la Reina. De esta manera, ya teníamos el día completo, sólo faltaba arrancar el coche y empezar a conocer estos enclaves. Subios que arrancamos.

El día comenzaba temprano ya que lo queríamos aprovechar al máximo para intentar ver lo máximo posible. De esta manera, eran las 10:30 cuando ya estábamos en Olite dispuestos a conocer esa maravilla que habíamos visto en Internet.

Llegando al Palacio de Olite

Olite es un lugar muy visitado (de hecho es el lugar más visitado de Navarra con unos 150.000 visitantes cada año) por lo que cuando vayáis os encontraréis con que, si vais tarde, habrán muchos coches. Nosotros conseguimos aparcar por esta zona que os mostramos aquí abajo. Además por esa zona había bastante sitio para dejar el coche por lo que no deberíais tener problema:

Mapa del parking de Olite

Desde ese parking hasta el castillo apenas hay 5 minutos andando, además, las vistas que se obtienen desde esa zona son preciosas.

Palacio Real de Olite

Nos tenemos que remontar a los siglos XIII y XIV para encontrar los orígenes del castillo. Está compuesto por 3 partes: el Palacio Viejo (que es el actual Parador Nacional), las ruinas de la Capilla de San Jorge y el Palacio Nuevo (que es la zona visitable).

Fachada exterior del Palacio

El Palacio Nuevo fue una obra impulsada por el rey Carlos III El Noble y por su esposa Doña Leonor de Trastámara. Aunque mucha gente se refiere a esta construcción como “castillo”, lo correcto sería llamarlo “Palacio”, ya que el aspecto cortesano predomina claramente sobre el aspecto defensivo. El Palacio Nuevo consta de una serie de habitaciones, patios, torres y un largo etcétera que hacían las delicias de los antiguos moradores y las delicias de los actuales visitantes.

Entrada al Palacio

Su fama viene desde lejos ya que según un diario de un viajero alemán del siglo XV que se conserva actualmente en el British Museum (el diario, no el viajero jaja)…”Seguro estoy que no hay rey que tenga palacio ni castillo más hermoso y de tantas habitaciones doradas“.

El Palacio fue la sede de los Reyes de Navarra hasta el año 1512, fecha en la que se produjo la conquista de Navarra por parte de la Corona de Castilla y Aragón. A partir de dicha fecha, el Palacio cayó en desuso hasta el extremo de ser incendiado en el año 1813 como consecuencia de la Guerra de la Independencia Española para evitar que las tropas napoleónicas se asentaran en el. No fue hasta el año 1937 en el que comenzase su restauración durando esta hasta nuestros días.

Cruzamos la puerta de la muralla que da acceso al pueblo si hemos aparcado por esa zona y enseguida nos topamos con la entrada del Palacio. Tras una pequeña vuelta de reconocimiento por los alrededores, nos adentramos en uno de los Palacios más bonitos que existen en nuestra geografía.

Entrada al Palacio

¿Sabías que….?

El Palacio Real de Olite fue elegido la primera maravilla medieval de España por delante de monumentos tan importantes como la Catedral de Santiago de Compostela o de la mismísima Alhambra de Granada, entre otros.

Nosotros no adquirimos nuestro ticket online, y la verdad no creemos que sea necesario (para la visita por libre) ya que, aunque había gente, no era algo tan desmesurado como para necesitar comprarlo online. No obstante, si queréis hacerlo, desde la web oficial podréis reservar el ticket que más os convenga.

Opciones de visita al Palacio

Al ser un lugar tan visitado, es lógico pensar que existan varias opciones para visitar el Palacio. Estas opciones son las siguientes (los precios son de Agosto 2017):

  1. Visita por libre. Típica visita para conocer el Palacio a tu aire. El precio de esta visita es de 3.5€
  2. Visita guiada. Un guía nos explicará detalladamente las curiosidades del Palacio. La duración de la visita es de unos 40 minutos y el precio es de 4.9€. Esta opción es recomendable reservarla online ya que las plazas son limitadas y los grupos son máximo de 40 personas. No es recomendable para menores de 6 años debido a todas las explicaciones históricas que es probable aburran a los peques
  3. Visita guiada familiar. Igual que la anterior, pero enfocada a niños de entre 3 y 8 años. El precio es de 4.5€ por adulto y mismo precio para los niños. En esta visita se incluye material didáctico para los niños de manera que la visita les sea mucho más amena. Al igual que la visita guiada, es recomendable realizar la reserva para no quedarse sin plaza.
  4. Visita teatralizada. El actor Pablo del Mundillo nos contará la historia del Palacio vista con los ojos de 4 personas de diferentes épocas. El horario de esta visita es de 19:30 a 20:45. El precio es de 10€ por persona

Comenzamos a adentrarnos en el Palacio e íbamos observando y deleitándonos con todos esos enormes salones que un día hicieran las delicias de los mismísimos Reyes de Navarra.

Interior de una de las salas del Palacio

Lo bueno que tiene el Palacio es que, durante la visita, vas alternando espacios interiores con terrazas por lo que se hace muy ameno. Además, desde dichas terrazas obtienes unas vistas muy interesantes de Olite desde las alturas.

Vistas de Olite desde el Palacio

También nos encantó las subidas a todas las torres que posee el Palacio. Conforme vas ascendiendo a ellas, las vistas te van sorprendiendo una tras otra, hasta el punto en que ya no sabría elegir desde qué torre se obtienen las mejores. Os dejo diferentes vistas y así podéis juzgar vosotros mismos.

Espectacular vista del PalacioUna de las torres del Palacio

 

 

 

 

 

 

 

Otra vista del Palacio

Otra bonita vista del Palacio

 

 

 

 

 

 

 

Estuvimos cerca de dos horas visitando el Palacio. Es una visita que se hace muy entretenida y en la que las horas se te pasan volando.

Tras estas dos horas, salimos del Palacio a dar una vuelta por el centro de Olite. Nos encantó el aspecto medieval del pueblo con sus casas de piedra tan típicas de la zona.

Paseando por Olite

Tras una pequeña vuelta por el pueblo, fuimos de vuelta al coche para ir a nuestro siguiente destino. En un primer momento, nuestra idea era ir a visitar Estella, pero estando visitando el Palacio, entablamos conversación con una guía turística que había allí y nos recomendó visitar Ujué en lugar de Estella debido al aspecto más medieval de aquel. Puesto que nos daba igual visitar uno que otro, decidimos sobre la marcha que nuestro siguiente destino sería Ujué.

Si salís del Palacio aproximadamente a la hora de comer, en la plaza del pueblo tenéis varios restaurantes con comida típica navarra. Pero también debéis saber que a la salida del pueblo (si habéis aparcado donde os he comentado al principio), hay un pequeño merendero a orillas de la muralla, así que si no os apetece ir de restaurantes podéis hacer un picnic ahí.

Merendero a las afueras del Palacio

Como era temprano para comer, pusimos rumbo a Ujué esperando comer en algún restaurante de camino……grave error.

De Olite a Ujué apenas hay 25 minutos en coche, así que al llegar a Ujué fuimos a un par de restaurantes a preguntar, pero…..no había sitio en ninguno ya que todos tenían reserva. Salimos del pueblo esperando encontrar alguno más por el camino, pero no hubo manera de encontrar un hueco.

¿Donde comemos? -pensamos.

Sobre la marcha, recordamos que a mitad de camino vimos un pequeño merendero (y digo pequeño porque sólo tenía dos mesas) en donde podíamos hacer una parada y hacernos un par de sandwiches con el pan y el fiambre que llevábamos encima (con niños hay que ser muy previsores jajaja). Volvimos al coche para dirigirnos al merendero y…bingo, las mesas estaban libres. Así que aparcamos, los niños se durmieron en el coche (quien tiene niños sabe que este es el momento de más tranquilidad del día jeje) y Laura y yo aprovechamos para engañar a nuestros estómagos. Además desde el merendero teníamos unas vistas privilegiadas de Ujué.

Ujué se alza sobre las montañas

La leyenda cuenta que un pastor que estaba cuidando de su rebaño, vio una paloma que entraba y salía repetidamente de un agujero en lo alto de un risco. El pastor, con la curiosidad por bandera, escaló el risco para ver qué ocultaba el agujero en su interior. Al llegar a él, descubrió la imagen de Santa María. La gente de alrededor, atraídos por el hallazgo, decidieron asentarse en el lugar dando de esta manera origen a Ujué (Uxua en euskera).

Puestos ya en situación, no es difícil imaginar que el pueblo esté centrado en torno a la imagen de Santa María. Prueba de ello, es que dominando todo el pueblo, se encuentra la Iglesia-Fortaleza de Santa María.

Iglesia -Fortaleza de Santa María

Fue edificada sobre una Iglesia románica del siglo XI. La construcción de la Iglesia, fue por orden de Sancho Ramírez quién dotó a la villa de sus propios fueros.

Fue Carlos II El Malo, quién ordenó la construcción de torres almenadas y de pasos que rodean a la Iglesia, el que dotó a la misma de un aspecto de fortaleza.

Nada más llegar a Ujué, lo primero que hicimos fue visitar la Iglesia. Recomendamos dar una vuelta a la Iglesia paseando por todos los soportales que la rodean.

Balcón de la Iglesia

Tras esta pequeña vuelta, entramos al interior de la Iglesia. Lo que más nos chocó fue la austeridad de la misma, muy propia de las iglesias románicas.

Interior de la Iglesia

De igual manera, el pórtico de la Iglesia nos pareció precioso y digno de pararse 5 minutos a admirarlo. En su relieve se pueden ver escenas típicas de la vendimia, de animales o de la vida de Jesús. En lo alto del pórtico, se puede ver a los tres Reyes Magos persiguiendo a la estrella y a un cuarto personaje que no es ni más ni menos que el Rey Carlos II vestido de clérigo.

Detalles del pórtico de entrada

Terminada de ver la Iglesia, fuimos a dar una vuelta por el pueblo para dejarnos enamorar por esas casas con sus pesados vestidos de piedra. La arquitectura del pueblo es típicamente medieval, con sus callejones estrechos empinados y empedrados. Personalmente, esta es la arquitectura rural que más me gusta de todas ya que dota al lugar de un aspecto antiguo que me encanta.

Preciosa la arquitectura de Ujué

Paseando por Ujué

 

 

 

 

 

 

 

Tras nuestro pequeño paseo por Ujué, volvimos al coche para visitar el que sería nuestro último pueblo del día. Un pueblo cuya imagen más icónica es un precioso puente románico que salva el Río Arga, hablamos por supuesto de Puente La Reina.

Bajo nuestro punto de vista, son dos cosas las imprescindibles en Puente La Reina:

  1. Contemplar y atravesar el famoso puente románico de la localidad
  2. Recorrer la Calle Mayor, lugar en donde se concentra la vida del pueblo

Para poder hacer esto, lo mejor es una ruta circular similar a la que podéis ver en la imagen de abajo.

Aparcamos el coche en el Paseo de los Fueros y fuimos andando en dirección al puente románico. Llegamos a un punto en el que cruzamos el río por un puente desde el que a su vez veíamos el famoso puente románico en todo su esplendor. Desde aquí las vistas son fenomenales.

Ruta circular por Puente La Reina

Puente románico de Puente La Reina

Fue construido en el siglo XI para facilitar el paso de los peregrinos del Camino de Santiago. Parece ser que la orden de construir el puente vino de mano de Doña Mayor, esposa del Rey Sancho el Mayor, o bien de Doña Estefanía, esposa del Rey García de Nájera.

El puente tiene forma de V invertida con una longitud de 110 metros y un ancho de 4 metros.

Antiguamente, en el puente existían crucifijos y una cruz de piedra así como una zona en la que los peregrinos y visitantes daban limosnas a los presos.

Tras realizar las oportunas fotografías, comenzamos a atravesar el puente. En ese momento fuimos conscientes de que estábamos pisando un trocito de piedras con mucha historia. Unos 1000 años de historia. Piedras por las que han pasado miles y miles de personas, peregrinos, visitantes, presos.  Nos sentimos muy privilegiados al poder tocar la historia con nuestras propias manos.

Icono de la localidad

Nada más cruzar el puente enfilamos la Calle Mayor, que es sin duda la arteria principal de la localidad. A las 7 de la tarde, que es cuando la recorrimos nosotros, la calle se encontraba muy animada con gente tomando un aperitivo en las terrazas de los bares y disfrutando por fin de las buenas temperaturas que hoy sí nos acompañaron.

Atravesando el puente

De dicha calle, lo más destacado arquitectónicamente hablando, es la Parroquia de Santiago en la que destaca su precioso pórtico de entrada que nos recordó mucho al que habíamos visto unas horas antes en la Iglesia-Fortaleza de Santa María en Ujué.

Con esta visita dimos por concluido el día. Un día muy completo en el que castillos medievales, iglesias que parecen fortalezas y puentes de épocas inmemoriales nos dieron la bienvenida a esta zona de nuestra ya, querida Navarra.

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