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Qué ver en Teruel – Día 13

Descubriendo los bellos tesoros de Teruel

Llegaba ese día que a poca gente le gusta cuando está de vacaciones. Ese día en el que sabes que es el último  de tu viaje y parece que quieres aprovecharlo al máximo y hacer todo lo que no has podido hacer el resto del viaje. Este último día de viaje lo reservamos para terminar de visitar una ciudad que el primer día nos había causado una muy buena impresión. Nos esperaba un acueducto romano, una de las estatuas que más nos ha sorprendido en nuestros viajes, un museo dedicado al amor y, por supuesto, nuestra última degustación gastronómica del viaje. El día prometía mucho. ¿Venís con nosotros?

Despertábamos en nuestro coqueto apartamento dispuestos a pasar nuestro último día de viaje en la bonita Teruel. Tras hablar con el dueño de los apartamentos, nos comentó acerca de un acueducto presente en la ciudad y en muy buen estado de conservación: Acueducto Los Arcos. Así que ya sabíamos por donde íbamos a empezar nuestro último día de visitas. Para que os hagáis una idea del recorrido que hicimos ese día, os dejo el siguiente mapa con nuestra ruta:

Acueducto Los Arcos

También conocido como Traída de las Aguas, fue construido durante el Renacimiento Español a mitad del siglo XVI.

Hasta el momento de la construcción, el abastecimiento de agua de la ciudad, dependía de unos aljibes construidos a finales del siglo XIV.

Aunque las obras comenzaron en el año 1537, su construcción se detuvo debido a problemas económicos para posteriormente reiniciar las obras en el año 1551.

Aunque su parte más visible y más bonita es la que está en la ciudad, el acueducto llega hasta la Peña del Macho (situada a 4450 metros) donde se encuentra la fuente de la que se obtenía el agua. Desde el acueducto a la ciudad, se construyeron 14 puntos de agua repartidos por toda la ciudad.

Bonita vista del Acueducto Los Arcos en Teruel

Llegamos al acueducto con muchas ganas de verlo de cerca. Vimos que había un pequeño museo al lado del acueducto donde había una pequeña muestra de armas medievales, así que entramos para echar un vistazo.

Ejemplos de armas medievales en el museo militar de Teruel

El museo se ve en muy poco tiempo. Además tuvimos una inesperada sorpresa y es que fuimos entrevistados por la televisión aragonesa, que estaba haciendo un reportaje sobre el museo.

Somos famosos!!!

Aparte de las piezas que tiene el museo, desde el mismo también puedes ver de cerca el acueducto y observar en detalle el lugar exacto por el que antaño corría el agua.

Detalle del canal por el que circulaba el agua

Visto el acueducto, continuamos nuestra marcha camino del centro de la ciudad. Aprovechando que los peques estaban durmiendo, entramos a otro museo. En este caso se trataba del Museo Provincial de Teruel. Este museo, tiene una colección muy interesante que recorre las sucesivas edades por las que ha pasado el hombre, desde el Paleolítico hasta la Edad Media. La entrada al museo es gratuita (Diciembre 2017). Para conocer todos los horarios en detalle, podéis visitar su web oficial.

Fachada del Museo Provincial de Teruel

Se acercaba la hora de comer y fuimos a uno de los lugares que alguien nos recomendó en algún momento: Gran Café de Teruel. La verdad es que comimos muy bien y no dudaríamos en recomendarlo.

Aquí fue donde comimos

Con el estómago lleno, tocaba el turno de conocer el símbolo de la ciudad: la Fuente del Torico.

Fuente del Torico

Parece ser que en el siglo XII, el rey Alfonso II en su avance durante la reconquista, llegó a Teruel. Al llegar aquí, dividió sus tropas en dos, una de las partes fueron a combatir a los rebeldes mientras que la otra parte se quedó defendiendo la zona. A partir de este punto es donde entra en juego la leyenda. Esta dice, que las tropas que estaban esperando, vieron a un toro bravo sobre el que había una estrella celestial. Esto parecía ser una señal inequívoca de que en ese preciso lugar debían levantar un asentamiento por lo que tomaron la ciudad levantando un estandarte en la actual Plaza del Torico. Esta leyendo está descrita en una pequeña placa en la propia fuente.

Daniel jugando con el agua

Otras fuentes hablan de que la fundación de la ciudad fue obra de los fenicios, los cuáles, remontando el río llegaron a una zona en la que abundaban los toros. Al río le dieron el nombre de Turia y a la ciudad le dieron el mismo nombre, que con el paso del tiempo acabó pasando de Turia a Teruel.

Aunque ya sabíamos que la famosa estatua del torico no nos iba a asombrar por su grandeza (en cuanto a tamaño se refiere), nunca nos imaginamos que iba a ser tan pequeña. Sin duda fue una grata sorpresa ya que nos encantó.

Fuente del Torico

La estatua está levantada sobre una columna de piedra en cuya base, cuatro toros de bronce surten de agua a la fuente.

Justo debajo del torico también se puede observar la estrella de la que hablaba antes.

Detalles del Torico de Teruel

Por cierto, ¿qué tendrá el agua que a casi todos los niños les gusta? jajaja. Como veis en la foto de arriba, estuvimos un buen rato con Daniel tomado para que pudiese darle con la mano a los chorros del agua….

En cuanto a la plaza, también nos gustó mucho. Se trata de una plaza porticada en cuyos arcos hay infinidad de bares y tiendas varias ideales para sentarse tranquilamente a ver la vida pasar.

Plaza del Torico

El calor era infernal por lo que decidimos irnos al hotel a descansar un poco y que Hugo y Daniel durmiesen la siesta fresquitos.

A media tarde, volvimos a salir para terminar de descubrir la ciudad. Nuestro siguiente destino serían los aljibes medievales.

Aljibes medievales

Fueron mandados construir en el último cuarto del siglo XIV debido al problema de abastecimiento de agua que presentaba la ciudad. En la visita veréis dos aljibes, aunque parece ser que se construyeron tres. En uno de ellos, tenéis proyectado un pequeño vídeo con el que aprenderéis algo más del lugar. En el otro, una plataforma de cristal se eleva sobre el agua, lo cual hará que si vais con niños, estos se lo pasen pipa “pisando” sobre el agua.

El precio es de 1.3€ (Diciembre 2017). En cuanto a los horarios, en invierno abre de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:00.

La entrada a los aljibes se encuentra pegada de la plaza del torico. No tiene pérdida.

Entrada a los aljibes medievales

La sensación de humedad y el olor a la misma es fuerte dentro de los aljibes. Tenedlo en cuenta por si tenéis algún tipo de problema con esto.

Una vez visitados los aljibes, no podía faltar en nuestra visita a Teruel el monumento a los famosos Amantes de Teruel (que se encuentra muy cerca de la entrada de los aljibes).

Amantes de Teruel

Cuenta la historia (o la leyenda), que un rico mercader que vivía en Teruel en el siglo XII, tenía una hija muy bella de nombre Isabel de Segura. Un buen día, mientras Isabel paseaba por un mercado, encontró a un chico de nombre Diego de Marcilla. Ambos quedaron enamorados instantáneamente. El problema era que Diego era un chico pobre, y el padre de Isabel no iba a aprobar que su hija se casase con un chico sin ninguna riqueza. Diego le dijo a Isabel, que iba a irse a trabajar fuera durante 5 años para ganar dinero de manera que el padre de Isabel aprobara su matrimonio. El le pidió que lo esperase durante esos 5 años, cosa a lo que ella accedió.

Durante esos 5 años, el padre sólo quería casar a su hija con un rico pretendiente. Pasados esos 5 años, y viendo que Diego no daba señales de vida, aceptó casarse con un rico muchacho de la ciudad. Al poco de casarse, mientras la pareja dormía, Diego apareció en el cuarto. Despertó a Isabel y le pidió que lo besará, ella se negó diciendo que no podía serle infiel a su marido. Tras esto, Diego murió allí mismo. A la mañana siguiente, Isabel le contó a su marido lo sucedido y este le dijo que tenía que haberlo besado para evitar su muerte. En el entierro, Isabel se acercó hasta el ataud donde yacía Diego y lo besó. Tras el beso ella también murió. El marido, que sabía lo que había pasado, los enterró a ambos juntos donde ahora sí, estarán juntos para siempre.

Detalle de los Amantes de Teruel

El mausoleo de los amantes está anexo a la Iglesia de San Pedro. Una vez allí compramos nuestro ticket para visitar todo excepto la torre, ya que habían bastantes escalones y no lo veíamos muy bien para ir con los dos peques.

Qué ver en el Mausoleo. Horarios y precios

Aunque lo más conocido es el monumento de los amantes, es posible visitar la Iglesia de San Pedro que está pared con pared con el mausoleo.

Lo que puedes visitar es lo siguiente:

  • Mausoleo de los Amantes
  • Iglesia de San Pedro
  • Claustro de San Pedro
  • Ábside y jardín de San Pedro
  • Torre de San Pedro y Ándito

Dependiendo de lo que estéis interesados en ver, los precios varían:

  • Opción 1: Mausoleo. Precio: 4€
  • Opción 2: Iglesia, claustro y ábside. Precio: 7€
  • Opción 3: Mausoleo, Iglesia, claustro y ábside. Precio: 8€
  • Opción 4: Visita completa. Precio: 9€

Los niños menores de 7 años no pagan entrada.

El horario es de Lunes a Domingo de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00. En la web oficial de los Amantes de Teruel podéis encontrar toda la información así como los días en los que cierra el mausoleo.

El mausoleo está dividido en 4 sectores: El amor en tiempos difíciles, La historia de los Amantes, Los amantes fuente inspiración y El reposo de los amantes. La visita es muy amena y en cada sector se explica la historia de los amantes. Pero sin lugar a dudas, el punto álgido del mausoleo llega cuando estás frente a frente con la escultura que representa a los amantes. La escultura está realizada con una calidad de detalles tan alta que parece que en cualquier momento las figuras van a moverse de su eterno descanso. Debajo de las esculturas se encuentran los esqueletos de los supuestos amantes.

Laura posando con los amantes

Tras la visita al mausoleo, entramos a la Iglesia. Hicimos la visita con un guía privado con el cual aprendimos muchísimas cosas acerca de la Iglesia.

Iglesia, Torre y Claustro de San Pedro

La Iglesia de San Pedro fue construida en el siglo XIV en estilo mudéjar. El actual edificio se encuentra en el mismo punto en el que se encontraba la antigua ermita de San Bartolomé fundada en 1220 por dos discípulos de San Francisco de Asís. En 1555 se encontraron las momias en una de las capillas de la Iglesia.

La torre fue la primera construcción (finales del siglo XIII) que se realizó de estas tres, ya que se construyó para la ermita de San Bartolomé de la que os hablaba antes.

En cuanto al claustro, fue construido en la segunda mitad del siglo XIV por encargo del turolense Francisco Muñoz, el cual fue enterrado en una de las capillas de la Iglesia. Aunque originariamente fue construido en estilo mudéjar, a principios del siglo XX se reformó en estilo neogótico.

El interior de la Iglesia es simplemente abrumador. Los numerosísimos detalles se agolpan uno tras otro. Nos encantó el retablo de la Iglesia donde harían falta varias horas para estudiarlo en detalle.

Retablo de la Iglesia de San Pedro

De ahí salimos al claustro. Es bastante pequeño en comparación con otros claustros de otras Iglesias como aquel que vimos en nuestra visita a la Catedral de Pamplona. Aunque es menos espectacular que otros que hemos conocido en nuestros viajes, nuestro guía se encargó de contarnos todo acerca del mismo. Por último, visitamos el jardín para ver de cerca los detalles constructivos de la Iglesia.

Detalles de la Iglesia de San Pedro en Teruel

Con esta visita dábamos por finalizada nuestra estancia en Teruel y en nuestro viaje.

Un viaje que comenzábamos 14 días atrás para visitar los enclaves más conocidos de Madrid. De ahí, seguiríamos subiendo al norte para descubrir las tierras navarras. Olite, Ujué, Roncesvalles, Pamplona……nos daban la bienvenida y nos hacían saber que había sido un pecado dejar pasar tanto tiempo antes de conocer esa maravillosa tierra. De ahí, nos desplazábamos a tierras vascas en donde Zarautz, Guetaria, Hondarribia….y San Sebastián a la cabeza nos mostraban unos paisajes de cuento y una comida de otro planeta. También nos dio tiempo a descubrir la triste historia que asoló Zugarramurdi donde varias personas fueron llevadas a la hoguera por sus creencias. Por último, camino ya de nuestra casa, nos deteníamos en una ciudad que muchas veces pasa desapercibida, pero espero haber demostrado que bien vale una visita, Teruel.

Posando con los eternos amantes

Un viaje acababa, pero nuestra cabeza ya estaba planeando futuras aventuras en familia.

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