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Qué ver en Valencia en un día – Día 2

Un paseo por mercados antiguos, mercados nuevos y preciosas plazas

Aunque yo (Oscar) ya tenía el placer de conocer Valencia, esta sería la primera vez que la familia al completo íbamos a conocer las maravillas que ofrece la capital del Turia. Aunque Valencia tiene puntos de interés como para dedicar dos o tres días a la ciudad, nosotros sólo disponíamos de un día, ya que el día siguiente queríamos hacer una actividad en la que los niños (sobre todo Daniel ya que Hugo aún es muy pequeñito) disfrutasen de lo lindo.

Así que partiendo de nuestra premisa inicial, teníamos que seleccionar muy bien lo que queríamos ver en un sólo día. Desde nuestro apartamento (Mr. Flats Valencia), del que ya os hablaremos en nuestro artículo recopilatorio del viaje, desplegábamos un mapa para localizar y planificar la ruta que íbamos a seguir este día. Lo único que teníamos claro es que queríamos visitar la Lonja de Valencia (la cual no nos defraudó en absoluto) para conocer de primera mano las razones de su nombramiento como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Con este requisito, la ruta que hicimos ese día fue la siguiente:

Como veis, una ruta muy completa para un día. ¿Os parece si comenzamos a verla en detalle?

Si nos soléis seguir regularmente, ya sabréis que somos aficionados a visitar los mercados de la ciudad en la que estamos, ya que es el mejor lugar para tomar el pulso a la ciudad y conocer realmente a la gente del día a día. Así que, lo primero que hicimos fue visitar el Mercado Central donde las personas y las tiendas forman un enjambre realmente curioso.

Mercado Central

En el año 1839 se inaugura, en el mismo espacio en que hoy se levanta el actual edificio, el Mercado Nuevo con objeto de centralizar a los vendedores de la ciudad. A finales del siglo XIX, se observa que dicho mercado se queda demasiado pequeño por lo que sale a concurso la construcción de un nuevo mercado que lo sustituya.

Entre todos los proyectos presentados se escoge el que lleva las firmas de Alejandro Soler March y Francisco Guardia Vial. Tras varias modificaciones del proyecto, finalmente las obras comienzan en 1914, terminando estas en el año 1928.

El mercado fue concebido para 959 puestos donde no faltan los puestos de carne, pescado y frutas, entre otros.

Si queréis ver más detalles, aquí os dejo la web oficial del Mercado Central.

Lo primero que nos llamó la atención fue la arquitectura exterior, muy en consonancia con los edificios anexos. La fachada destaca por la unión entre el metal y el cristal donde unos azulejos realmente bonitos ponen la nota de color.

Fachada exterior del Mercado Central

Una vez visto el exterior, pasamos al interior donde una infinidad de puestos de pescado nos dieron la bienvenida. El interior está formado por multitud de pasillos atravesados por dos pasillos principales los cuales se encargan de separar los distintos puestos de venta.

Puestos de fruta del Mercado Central

Entre los puestos que más nos llamaron la atención, se encontraban un puesto que sólo vendía caracoles y otro que vendía bocadillos de 1 metros….para abrir el apetito jaja.

Para matar el hambre, qué mejor que un bocadillo de metro  Curioso puesto de venta de caracoles

Arquitectónicamente hablando, lo que más destaca del interior es su bonita cúpula central que alcanza ni más ni menos que 30 metros de altura. ¿Quién dijo que sólo las Iglesias y Catedrales pueden tener cúpulas?

Cúpula central del Mercado

El día no podía haber comenzado mejor ya que la visita nos había encantado. Ahora tocaba uno de los platos fuertes del día: la Lonja de la Seda.

Lonja de la Seda

Construida entre los años 1482 y 1548, pretendía ser un espacio en el que se pudiesen reunir los comerciantes para vender su género. Fue construida en gótico civil valenciano, que era el estilo predominante por entonces.

Podemos situar históricamente la construcción de la Lonja durante el Siglo de Oro Valenciano (que transcurre entre los siglos XV y XVI), época en la que Valencia experimentó un gran desarrollo económico, político y cultural. Valencia se convirtió en una ciudad clave a la que acudían muchos comerciantes de toda Europa. Debido a todo este auge comercial, es cuando se decidió construir la Lonja.

¿Por qué se conoce como Lonja de la Seda? La razón es bien sencilla. La industria de la seda era la más importante de la ciudad. Durante la construcción de la Lonja, había ni más ni menos que casi 300 maestros sederos censados en la ciudad. Aunque fue durante la segunda mitad del siglo XVIII cuando la industria de la seda alcanzó su máximo esplendor, contando con unas 25000 personas dedicadas a este tejido natural. Tal era la importancia de la seda, que la Lonja pasó a ser conocida como Lonja de la Seda.

Desde el Mercado Central, tan sólo tuvimos que cruzar la calle para encontrarnos frente a frente con la Lonja. Tras echar un primer vistazo a su fachada exterior, pusimos rumbo al interior para comprar los tickets y comenzar nuestra visita. Por cierto, las oficinas de la Lonja se encuentran en el Carrer de la Llotja y no en la calle que separa el Mercado de la Lonja.

Fachada exterior de la Lonja

Precios y horarios de la Lonja de la Seda

El horario es el siguiente:

  • Lunes: Cerrado
  • De Martes a Sábado: De 10:00 a 14:00 y de 16:30 a 20:30
  • Domingo: De 10:00 a 15:00

El precio es de 2€ para los adultos y de 1€ para niños a partir de 7 años. Los Domingos, la entrada es gratuita. (Enero 2018)

Podéis ampliar más información en este enlace.

Compramos nuestras entradas y cogimos la audioguía (totalmente recomendable para enteraros mejor de lo que estáis viendo) y comenzamos la visita.

Lo primero que nos decía la audioguía era salir al exterior para contemplar la fachada y los distintos escudos y gárgolas que la rodean. Así que como nosotros somos muy obedientes, allá que fuimos.

La audioguía nos fue explicando con todo lujo de detalles cada una de las puertas, escudos y demás que adornan la fachada exterior.

Detalle de una de las puertas Detalle de una de las gárgolas

Escudo de la ciudad Nuevamente se muestra el escudo de la ciudad

Como curiosidad, en una de las puertas existe la figura de un caracol. Lo curioso es que nadie sabe quién lo esculpió y en base a qué.

Detalle del extraño caracol

Una vez desmenuzada la fachada de la Lonja, tocaba el turno del exquisito interior. Lo primero con que nos encontramos nada más entrar fue con el Patio de los Naranjos. Este patio, es un espacio abierto en el que los naranjos y los cipreses son los reyes. El patio actúa como eje principal del edificio ya que da acceso a todos los edificios de la Lonja. Es un lugar ideal en el que descansar ya que hay varios bancos de piedra bajo los árboles del patio.

Patio de los Naranjos

Del patio, accedimos a la Sala de la Contratación. Esta sala es un gran columnario en donde se llevaban a cabo los acuerdos comerciales de la época. La sala consta de 8 preciosas columnas en forma de hélice y de 16 pilastras, sobre las que se construyeron una serie de cúpulas. Aunque ya no se conserva la pintura original, la bóveda estaba pintada de azul con estrellas doradas. Parece ser que el arquitecto quiso dotar a la sala de un alto carácter simbólico representando al mismísimo paraíso en el que las columnas representaban los troncos de las palmeras, y la bóveda sería el cielo estrellado.

Sala de la Contratación

En la foto anterior podéis ver que hay una franja con un texto escrito. Este texto está escrito en latín y recordaba a los comerciantes que debían ser honrados y no engañar al comprador para, de esta manera, disfrutar de la vida eterna.

Lo siguiente que vimos fue el conocido como Consulado del Mar. Esta institución fue creada en el año 1238 donde los jueces realizaban sesiones sobre asuntos marítimos y mercantiles. El edificio del consulado, está dividido en dos plantas. En la planta baja (a la que se accede bien desde la Sala de la Contratación o bien desde el Patio de los Naranjos) se encuentra el salón que albergó al famoso tribunal. Lo que más destaca de esta planta baja, es sin duda su techo realizado en madera.

Planta baja del Consulado del Mar

Aunque si este techo os parece bonito, lo realmente impresionante se encuentra en la planta superior (se accede a través de una escalera situada en el Patio de los Naranjos), conocida como la Cámara Dorada. En esta cámara destaca su espectacular techo realizado en madera policromada por Joan del Poyo a principios del siglo XV. Originalmente, dicho techo se encontraba en la Casa de la Ciudad, pero en el siglo XIX dicha casa iba a ser derribada por lo que se acordó el traslado del techo a su emplazamiento actual. El techo está compuesto por infinidad de piezas de carácter zodiacal, bélico, musical, heráldico, grotesco, quimérico y vegetal que hacen de dicho techo una pieza única. A nosotros nos encantó y nos recordó a aquella techumbre que vimos en la Catedral de Teruel.

Planta superior del Consulado del Mar

Con esta sala dábamos por finalizado nuestra visita a la preciosa Lonja y tocaba poner rumbo a otro espectacular edificio de la ciudad: la Catedral.

Catedral de Valencia

Su construcción comenzó en el siglo XIII y finalizó hacia el siglo XV por lo que no se puede encuadrar en un único estilo arquitectónico, sino que podemos encontrar, estilos románicos, góticos, renacimiento, barroco y neoclasicismo. En su emplazamiento actual, originalmente había una pequeña catedral visigoda que posteriormente fue reconstruida en una mezquita.

En el exterior de la Catedral, cabe destacar las 3 puertas de acceso:

  • Puerta de l’Almoina. Llamada así por estar cerca de la antigua casa de limosnas (almoina en valenciano), ya desaparecida hoy en día.
  • Puerta de los Apóstoles. Conocida con este nombre debido a las estatuas de los doce apóstoles que están sobre la puerta. La puerta está coronada por una bonita vidriera en forma de Estrella de David.
  • Puerta de Hierro. Llamada así debido a la verja de hierro que la rodea, es la más moderna de las tres puertas.

Aparte de la catedral propiamente dicha, merece la pena resaltar su torre, popularmente conocida como el Micalet o Miguelete. La torre fue acabada en el año 1425 y, aunque inicialmente, fue denominada como Campanar Nou (para diferenciar de otro campanario que existía por entonces, hoy ya desaparecido), pronto comenzó a conocérsela como Micalet debido a que este es el nombre popular de la campana grande que toca las horas y que fue bendecida en el día de San Miguel.

Antes de entrar a la Catedral, estuvimos un buen rato paseando por sus alrededores admirando su fachada exterior desde la adyacente Plaza de la Virgen.

Posando la familia al completo

Una vez disfrutado el bello exterior, entramos al interior aprovechando que los peques estaban durmiendo la siesta.

Precios y horario de la Catedral

El horario es el siguiente:

  • De Lunes a Sábado: de 10:00 a 18:30
  • Domingos y festivos: de 14:00 a 18:30

El precio de la entrada es de 7€ para los adultos y de 5.5€ para niños a partir de 5 años (Enero 2018).

Este ticket incluye la entrada a la Catedral y al Museo que hay en su interior. Es posible visitar sólo el Museo por un precio de 3€.

Aquí podéis ampliar toda la información.

Compramos nuestros tickets y entramos al interior del edificio. Empezamos a recorrer la Catedral por las naves laterales en las, que la audioguía que viene con la entrada, nos iba dando explicaciones acerca de lo que íbamos viendo. Las capillas laterales, la verdad es que no nos sorprendieron demasiado ya que son muy parecidas a las de otras catedrales. Lo que si nos encantó fue el espectacular retablo principal de la Catedral, en donde tanto las pinturas como las esculturas doradas dotan al retablo de una magnífica perspectiva.

Retablo mayor de la Catedral

Como veis en la foto anterior, la cúpula está pintada de azul sobre las que a su vez se muestran pinturas de ángeles, intentando simular el cielo.

De entre todas las capillas cabe destacar la Capilla de la Resurrección en la que se expone el supuesto brazo momificado de San Vicente Mártir quién, según la tradición, fue martirizado en Valencia sobre el año 304.

Brazo momificado de San Vicente Mártir

Tras la visita al edificio principal de la Catedral, fuimos a conocer el Museo en cuyo piso inferior, encierra una espectacular excavación arqueológica en donde los distintos restos de las épocas romanas, musulmanas y cristianas se agrupan en capas a través de las cuáles, los arqueólogos leen la Historia.

Tras la visita al Museo, sólo nos faltaba por visitar una de las salas más conocidas de la Catedral, la Sala Capitular, más conocida por albergar la reliquia del Santo Cáliz. Entramos a la sala y allí estaba la que dicen es una de las reliquias de Jesucristo, ni más ni menos que el Santo Cáliz del que Jesús bebió durante la Última Cena. ¿Realidad o mentira? Que cada uno crea lo que quiera jejeje,

Santo Cáliz expuesto en la Sala Capitular

Una vez visto el Santo Cáliz, volvimos a salir a la calle para encontrarnos con la Plaza de la Virgen. Esta plaza es más conocida por ser la plaza en que, durante las Fallas de Valencia,se instala una impresionante talla de la Virgen de los Desamparados cuyo manto es confeccionado con flores depositadas por los falleros durante los días 17 y 18 de Marzo.

Panorámica de la Plaza de la Virgen de Valencia

De aquí dirigiríamos nuestros pasos a una de las emblemáticas puertas de acceso a la ciudad: las Torres de Serrano.

Torres de Serrano

Construidas a finales del siglo XIV, su uso principal fue el de servir de protección ante las incursiones enemigas como parte de su muralla medieval. Aparte de su uso eminentemente defensivo, también se usaban para ceremonias y entradas de reyes y embajadores. Actualmente son una de las dos antiguas entradas que aún se conservan en pie.

Posteriormente, allá por el año 1586, se comenzaron a usar como cárceles para nobles y caballeros, manteniéndose este uso hasta 1887.

Tras un pequeño paseo desde la Plaza de la Virgen, nuestros ojos ya avistaban las enormes moles de piedra de las Torres de Serrano. La verdad es que ante semejante mole, los enemigos se lo tendrían que pensar dos veces antes de intentar conquistar la ciudad.

Torres de Serrano

Aunque nosotros no pudimos subir a las torres, ya que ya estaban cerradas, es posible visitar su interior y subir a las mismas. El precio es de 2€ (Enero 2018) de Lunes a Sábado y gratuito los Domingos y festivos. El horario de acceso es de 10:00 a 19:00 de Lunes a Sábado y de 10:00 a 14:00 los Domingos y festivos.

No queríamos volver a nuestro coqueto apartamento sin antes visitar otro punto emblemático de la ciudad: la Plaza del Ayuntamiento.

Esta plaza es el punto neurálgico de la ciudad. Está rodeada de bonitos edificios entre los que destaca por encima de todos el Ayuntamiento. En su balcón, durante las fiestas de las Fallas, es donde la Fallera Mayor de las fiestas pronuncia las mágicas palabras que alegra a cualquier valenciano: ‘Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà’

Ayuntamiento de Valencia

Si estáis interesados en visitar el Ayuntamiento, lo podéis hacer de Lunes a Viernes de 08:00 a 15:00. En la visita os enseñarán  el Salón de Plenos, el Salón de Cristal, el Balcón del Ayuntamiento, el Refugio Antiaéreo y el Museo Histórico (este último, solo de 9.00 a 14.00 horas).

En el centro de la plaza, los puestos de flores toman su protagonismo sólo para cederlo a las impresionantes mascletás que tienen lugar durante el mes de Marzo.

Ahora sí, el día no daba más de sí y era hora de retirarnos al apartamento que nos daba cobijo durante nuestra estancia en Valencia. Aunque sabemos que un día no es suficiente para visitar la capital valenciana, la ruta nos quedó muy completa a la espera de volver otra vez para terminar de conocerla a fondo.

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