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Últimos días en Noruega

Qué ver en Oslo y cómo llegar desde Alesund

533. Esos son los kilómetros que separan Alesund de Oslo. Lo que en España, se podría cubrir en unas 5 horas, en Noruega te puede llevar unas 8 horas. Esto es debido a que el límite de velocidad máximo es de 90Km/h.

Nosotros dedicamos un día entero para ir de Alesund a Oslo. Y aunque, es una pequeña paliza de coche, los paisajes que te encuentras por el camino son impresionantes.

Debido a que nos esperaba una buena travesía de coche, decidimos salir temprano para llegar cuanto antes a Oslo. Así que a las 8 de la mañana, ya estábamos subidos en el coche camino de nuestro último destino en este maravilloso país.

Cuando llevábamos unas 4 horas de coche, hicimos un alto en el camino para tomar fuerzas, y sin quererlo, paramos en un pueblecito que tenía una iglesia de madera. Y es que, en Noruega, estas construcciones son muy típicas.

Iglesias de madera (Stavekirker)

Aunque en la Europa medieval, estas construcciones estaban presentes en toda la zona del noroeste europeo, actualmente casi se encuentran en exclusiva en Noruega.

Estas iglesias encuentras sus orígenes en los vikingos y en la técnica que usaban para construir barcos y viviendas. Su técnica de construcción está basada en postes angulares (stave) y un marco de madera con tablones que se aguantan sobre soleras. Además, para evitar la humedad, todo este entramado de madera se sostiene sobre cimientos de roca.

Los interiores están bellamente decoradas con una mezcla de motivos cristianos y motivos vikingos con animales y dragones.

Actualmente se conservan 22 iglesias.

Son tan espectaculares, que una de ellas, la de Urnes, fué declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad.

En concreto, la iglesia que descubrimos por casualidad se llama Garmo Stave Church. La pena es que cuando íbamos a entrar para verla por dentro, la cerraron debido a que estaba programado un entierro….

Iglesia de madera

 

Daniel y Laura

Si queréis descubrir más información acerca de las Iglesias de madera, os recomiendo que visitéis el siguiente link.

Tras reponer fuerzas y jugar un poco con el peque, nos subimos de nuevo al coche para continuar nuestro camino ya que aún nos quedaban 4 horas por delante. Del resto del camino poco más que contar, los paisajes seguían sorprendiéndonos y en cualquier lugar te encontrabas fotos de postal.

Entre Alesund y Oslo

Llegados a Oslo, sólo nos quedaba descansar, ya que 8 horas de coche agotan a cualquiera.

 

Cómo ir de Alesund a Oslo

Tienes dos maneras principales para llegar a Oslo viniendo de Alesund.

La primera y más rápida es tomar un avión que en apenas 1 hora te dejará en uno de los tres aeropuertos de Oslo.

La segunda es el coche. Como hemos dicho anteriormente, son algo más de 500 kilómetros, que debido al límite de velocidad de 90kph, hace que cubras el trayecto en unas 8 horas. En esta ocasión, no tendrás que tomar ningún ferry.

Al día siguiente, nos levantamos con las fuerzas renovadas y estábamos listos para descubrir los secretos de Oslo.

El día comenzaba con un suculento desayuno en el Comfort Hotel Boersparken. Este hotel está muy bien situado, a unos 10 minutos del centro y pegado a la estación de tren, por lo que si llegáis cargados de maletas en un tren, es una buena opción. Cabe destacar, que te puedes servir todo el café que quieras gratuitamente.

Tras el desayuno, queríamos conocer de primera mano la tan aclamada Ópera de Oslo, así que nuestros pies pusieron rumbo a ese destino.

El edificio es espectacular. Está diseñado de manera que puedes andar por lo que sería el tejado del edificio y que hace las delicias de los noruegos en los meses de verano.

 

Ópera de Oslo Ópera de Oslo

El edificio se inauguró en 2008. Está inspirado en un glaciar que emerge del mar. El interior, según nuestro criterio, es de un gusto exquisito y todo está pensado al detalle.

 

Tras visitar la Ópera, queríamos ver con nuestros propios ojos una de las pocas fortalezas que pueden presumir de no haber sido nunca conquistada, estamos hablando de la Fortaleza de Akershus.

Tiene su origen en la Edad Media, cuando fué concebida como un castillo real. Más adelante, en el siglo XVII el castillo se rodeó de una fortaleza con bastiones.

Actualmente sirve como cuartel general, escuela de oficiales y espacio de alojamiento y, desde 1938, es el mausoleo de los Reyes de Noruega.

 

Vista la fortaleza, ahora tocaba el turno de visitar el Ayuntamiento de Oslo.

¿Sabías que el Premio Nobel de la Paz es el único premio que se entrega fuera de Suecia? En concreto se entrega en el Ayuntamiento de Oslo.

 

 

En el interior del Ayuntamiento, podrás visitar unas cuantas salas, entre ellas la imponente sala de banquetes.

Tras salir del Ayuntamiento, y tras un agradable paseo por el centro de Oslo, llegamos al Palacio Real. Dicho edificio fue construido entre los años 1823 a 1848. Desde él, y mirando al centro de la ciudad, tienes unas vistas muy bonitas.

Actualmente es lugar de trabajo y no de residencia de los Reyes de Noruega.

Palacio Real de Noruega

 

Detrás del Palacio, hay un parque muy bonito ideal para tumbarse un rato a tomar el Sol y jugar con los niños.

El día no dió para más así que tras cenar en algún sitio que no consigo recordar, nos retiramos al hotel sabiendo que el día siguiente teníamos que volver a casa.

El avión salía por la tarde, así que nos quedaba toda la mañana para poder dar una última vuelta y comprar unos regalos para la familia.

La mañana la aprovechamos para ir a la Galería Nacional de Noruega, situada muy cerca del Palacio Real. Aunque no somos mucho de museos, en la Galería se encuentra uno de esos cuadros que hay que ver alguna vez: El Grito de Edvard Munch.

¿Qué queréis que os digamos? No entendemos como algo así puede llegar a costar 119.9 millones de dólares.

Este cuadro es un auténtico superviviente ya que ha sobrevivido a dos robos por los que se llegó a ofrecer una recompensa a quien los encontrase de 97 millones de euros.

Con esta visita, y muy a pesar nuestro nos veíamos obligados a volver al hotel para coger un tren que nos llevase al aeropuerto.

Esta aventura terminaba aquí, pero nuestras cabezas ya estaban pensando en la siguiente.

 

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