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Pompeya, la ciudad en la que las piedras hablan – Día 4

Excursión desde Roma en el mismo día

Como reza el título de la entrada, podríamos definir a Pompeya como la ciudad en la que las piedras hablan. Y es que, en Pompeya hay piedras que tienen forma de persona y personas que tienen formas de piedra.

En esta ocasión os vamos a contar cómo ir a Pompeya desde Roma y qué es lo más destacado a visitar en la que fuera una próspera ciudad en las faldas del Vesubio. Vamos allá.

Hoy el día comenzaba tempranito ya que nos esperaban  unas 5 horas en total subidos en un tren entre la ida y la vuelta. Así que para aprovechar bien el día, no quedaba otra que madrugar. Además, ya sabéis que estando de viaje nos encanta madrugar.

Para ir a Pompeya desde Roma tenéis varias opciones.

Cómo ir de Roma a Pompeya

Opción 1. Tren.

Debéis saber que no hay tren directo entre Roma y la estación de Pompeya (llamada Pompei Scavi), sino que debéis hacer un cambio de tren en Nápoles para tomar otro tren desde Nápoles a Pompeya.

Para ir de Roma a Nápoles, tienes un montón de opciones de tren con una frecuencia muy alta (cada 20-30 minutos) y con unos precios que parten de los 12€. Este trayecto os llevará mínimo 1 hora y 10 minutos (depende del tren que cojáis)

Una vez en Nápoles, debéis tomar un tren llamado Circumvesubiana, que por unos 4€ y unos 40 minutos os dejará en la estación Pompei Scavi.

Desde la web de Trenitalia podéis ver las opciones de las que disponéis.

Opción 2. Autobús.

Existe un autobús llamado Marozzi que hace el trayecto Roma-Pompeya por lo que os olvidáis de hacer transbordos. En esta ocasión debéis tener en cuenta que el autobús parte de la estación de Tiburtina y no desde la de Termini. El trayecto dura unas 3 horas ida y otras 3 horas de vuelta y el precio ronda los 30€.

Opción 3. Excursión autobús.

Existe una opción muy recomendable que es apuntarse a una excursión organizada que parte de Roma (os recogen en vuestro hotel). Desde Roma, llegaréis a Nápoles en donde haréis una breve parada fotográfica. A continuación, volveréis a subir al autobús para, ahora sí, llegar a Pompeya. Una vez en Pompeya, realizaréis un tour guiado en castellano de unas 2 horas. El precio es de 120€ por persona y 96€ para los niños entre 3 y 8 años.

Podéis encontrar toda la información aquí.

Entre estas 3 opciones, nosotros elegimos la de ir en tren, aunque cualquiera de las otras opciones es igual de buena.

A las 8 de la mañana, ya estábamos en Termini dispuestos a coger el tren que nos llevase a Nápoles. Al pegarnos el madrugón, no pudimos evitar el dar una cabezada a mitad de trayecto. 1 hora y media más tarde, llegábamos a la estación Garibaldi de Nápoles. Puesto que teníamos que esperar otra hora y media antes de coger el Circumvesubiana, decidimos salir a dar una vuelta por los alrededores de la estación.

Y tenemos que decir, que lo poco que vimos no nos gustó en absoluto. Hasta tal punto que huimos despavoridos a la estación ya que no nos sentíamos para nada seguros. Más tarde, leíamos por Internet que precisamente esta zona no es la más segura de Nápoles. No quiero llevarme una impresión mala de la ciudad, pero la verdad es que lo que vimos no ayudó para nada. Entendemos que una ciudad como Nápoles, debe cuidar mucho mejor estos detalles ya que es la puerta de entrada de miles de turistas. Confiamos en darle una segunda oportunidad a la ciudad en un futuro.

Tras dar alguna vuelta por la estación (no tiene nada destacable), nuestro tren por fin llegó. Así que subimos a él, en busca de una ciudad con mucha historia.

50 minutos después de subirnos al tren, ya estábamos a las puertas del yacimiento arqueológico más importante de Europa.

Entrando a Pompeya

Hablar de Pompeya, es hablar de una ciudad tocada con la varita de la mala suerte. Y es que 16 años, antes de la ya famosa erupción del Vesubio, Pompeya fue arrasada por un terremoto en el año 63, que provocó la evacuación de una gran parte de la población (se estima que por entonces vivían en la ciudad unas 20000 personas). Cuando todavía la gente se estaba recuperando del terremoto, en el año 79 sobrevino la erupción del volcán Vesubio matando a unas 2000 personas. Después de esta catástrofe, Pompeya quedó en el olvido hasta el siglo XVI, fecha en el que el arquitecto Domenica Fontana se encontró por casualidad con la ciudad mientras  estaba excavando un canal.

Aunque la gran exploración de la ciudad vino de la mano de Carlos VII de Nápoles allá por el año 1748.

Conviene dedicarle un mínimo de 4 horas para ver la ciudad con todo detalle. Veamos lo más destacado.

Basílica

Contrariamente a lo que sugiere su nombre, no es un edificio con un fin religioso, sino un edificio en donde se impartía justicia. Otra teoría acerca de este edificio es que era el lugar donde los ciudadanos se reunían para elegir a sus magistrados. Sea como fuere, es un edificio muy llamativo.

Basílica de Pompeya

Foro

Era la plaza mayor de la ciudad en donde sus ciudadanos se reunían igual que hacemos nosotros hoy en día.

Foro de Pompeya

Templo de Apolo

Es el edificio religioso más importante de Pompeya y data del siglo II a.C.

Templo de Apolo

Teatro Grande

Tenía un aforo ni más ni menos que de 5000 personas. Sus gradas están construidas sobre una colina. Su escenario tiene una altura inferior a 1 metro, posiblemente para que los magistrados tuvieran una mejor visión.

Teatro Grande

Cuadripórtico del teatro

Situado detrás del escenario del Teatro Grande, era el lugar por donde paseaban los espectadores durante los intermedios. Más tarde, se convertiría en el barracón de los gladiadores.

Cuadripórtico del Teatro Grande

Teatro Pequeño

También llamado Odeón, lo grandioso de este teatro es que era un teatro totalmente cubierto. Este teatro estaba dedicado exclusivamente a la música y a la comedia musical.

Teatro Pequeño

Anfiteatro

Construido en el año 70 a.C, es el más antiguo que se conserva. Poseía una capacidad para 20000 espectadores. En él, los gladiadores luchaban a muerte.

Exterior del anfiteatro

Interior del anfiteatro

Lupanar

O lo que es lo mismo, el antiguo burdel de Pompeya. Está construido en un callejón. El edificio consta de 2 pisos con 5 habitaciones cada uno y decorado con unas escenas ambientadas para la ocasión.

Decoración del lupanar

Decoración del lupanar

Aparte de todo esto, tenéis una muy interesante muestra de moldes de cuerpos fallecidos debido al efecto de las cenizas. Estos moldes fueron obtenidos inyectando yeso en los huecos que habían dejado las cenizas.

Perros en posiciones grotescas y personas intentando taparse la nariz nos dan una idea de lo rápido que se extendió la nube de ceniza que mató a unas 2000 personas. Sólo ver los restos fosilizados, te da una idea de lo que aquellas pobres personas debieron sufrir.

Perro fosilizado

Persona fosilizada

Persona fosilizada

Todo lo que he contado hasta aquí es lo que, a mi juicio, me resultó más interesante. Pero tened en cuenta que Pompeya es una ciudad, por lo que tenéis muchísimas cosas por ver. Os dejo el enlace oficial de Pompeya en donde podréis ver todo lo que hay para visitar, así cómo precios y horarios.

Una vez terminamos de visitar la excavación, nos tocaba realizar el camino inverso al de por la mañana: tren de Pompeya a Nápoles y otro tren de Nápoles a Roma.

Para el día siguiente nos tocaba visitar una de las 7 nuevas maravillas del mundo. Pero eso, lo veremos en otro artículo.

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