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Tradiciones balinesas, desde las danzas a los entierros

Si tuviésemos que definir este día en una sola palabra, sería “variopinto”. Y es que hoy, nos zambulliríamos de lleno en las tradiciones balinesas. Comenzaríamos el día viendo cómo vive una familia balinesa cualquiera que nos abrió amablemente las puertas de su casa para mostrarnos sin filtros cómo es su día a día. Si nuestro primer día en Bali vimos una danza balinesa conocida como kechak, hoy veríamos nuestra segunda danza conocida como la danza del Barong, quizás un poco turística pero no por ello menos espectacular. Tras la danza, haríamos una pequeña ruta en plena naturaleza buscando la cascada de Tegenungan, la cual tuvimos la suerte de verla prácticamente solos sin más compañía que nuestro guía Mei, y el ruido del agua desplomándose sobre la fría roca.
Tras esto, y de forma totalmente inesperada, llegaría el turno de uno de los grandes momentos del viaje. Tuvimos la suerte de asistir a un funeral balinés. Antes de que pongáis caras raras, deciros que un funeral balinés nada tiene que ver con los funerales occidentales. Para un hinduista, la muerte es solo un paso más en su carrera a la vida eterna, por lo que el fallecimiento es celebrado por todo lo alto ya que la persona se desliga de todas las ataduras terrenales en su inevitable camino. Más adelante os contaré con todo detalle en qué consiste y como se celebra un funeral balinés.

Asistimos a un funeral balinés

Tras esta mágica experiencia, nuestros ojos se posaban sobre las interminables y pintorescas terrazas de arroz, uno de los típicos paisajes no solo balineses, sino asiáticos.
Tras una riquísima comida, tocaba el turno de degustar el café más caro del mundo. Un café cuyo proceso de maduración es…un tanto curioso.
Por último, visitaríamos otro típico templo balinés. En este, a diferencia del resto que habíamos visto hasta la fecha, los fieles realizaban sus ofrendas en un gran estanque de agua sagrada. Una experiencia totalmente recomendable.

Piscina sagrada de un templo balinés

Teníamos por delante un espectacular día en donde nuestras mentes se abrirían de par en par con el fin de aprender y asimilar cosas muy diferentes a las que estamos acostumbrados. ¿Nos acompañáis?

Conociendo una casa balinesa

El día comenzaba de nuevo con nuestro guía Mei puntual en la recepción de nuestro hotel. Para esta primera visita del día, Mei nos había organizado una visita a la casa de una familia balinesa. Cuando contratamos los servicios de Mei, no teníamos ni idea de esta visita, por lo que fue una agradable sorpresa. La verdad es que nos pareció una idea estupenda el conocer el entorno más íntimo de una familia cualquiera.
Bien tempranito, y con el consentimiento previo de la familia, Mei nos estuvo enseñando la casa y las distintas partes de la que se componía.

Conocemos el interior de una casa balinesa

Comenzamos viendo la cocina. Lo primero que nos dimos cuenta es de lo bien que vivimos en nuestras casas. En Bali, eso de lavavajillas, secadora y cualquier otro electrodoméstico que tanto nos facilita la vida, ni están ni se les espera. Los balineses son mucho más modestos y se conforma con unas viejas cacerolas y un fuego para preparar su exquisita comida.

Unos instrumentos bastante más precarios de los que conocemos

Continuamos viendo como la familia preparaban unas tortitas de arroz. Para ello, parten de una especie de cilindro (tipo kebab) y con un enorme cuchillo van partiendo las tortitas, las cuales ponen en una esterilla para cocerlas a posteriori.

Nos enseñaron cómo se hacen las tortitas balinesas

Tras ello, nos enseñaron la zona en la que tenían a los animales. Y es que, la agricultura y la ganadería (a pequeña escala) son las principales fuentes de subsistencia de los balineses.

Otra de las tradiciones balinesas, la cría de gallos
Cerdos balineses, un modo de subsistencia

La verdad es que fue una experiencia muy satisfactoria. La gran mayoría de veces solo nos centramos en los aspectos más turísticos del lugar que visitamos y, de vez en cuando, está muy bien complementarlo con una visión real del lugar que estamos conociendo. La suma de todo ello, hará tener una mejor visión global del país.

Interior de una casa balinesa

Tras esta enriquecedora visita tocaba el turno de volver a sumergirnos en la extensa cultura de las danzas balinesas, una exquisita tradición 100% recomendable.

Danza balinesa

Si dos días antes asistimos a la danza conocida como kechak, hoy le tocaba el turno a la que, probablemente, sea la danza más conocida de Bali, la danza de Barong. En ella, los bailarines y bailarinas, nos cuentan a través de su cuerpo y sus movimientos, la historia entre Ranga, la bruja, y Barong, la gran bestia.
La danza a la que asistimos tuvo lugar en un templo de Ubud. El templo contaba con una especie de escenario sobre el que iban apareciendo los sucesivos personajes. En un lado del escenario, se situaba un grupo de música que acompañaba perfectamente el devenir de los acontecimientos entre Rangda y Barong.

Otra de las tradiciones balinesas

En nuestro caso, el primer personaje en hacer acto de presencia fue Barong. La verdad es que el vestuario que usan impresiona muchísimo, y si no, juzgad vosotros mismos.

Personaje principal de la Danza del Barong

Por supuesto, las bailarinas son parte esencial de la representación y, como ya dije en su momento, no he visto hasta la fecha personas que expresen tanto con una mirada y con sus manos. ¡¡Es increíble la capacidad de comunicación que tienen estas chicas!!

¡¡Cuanta expresividad tienen las bailarinas!!

El otro personaje principal de la obra es la bruja Rangda que, aunque con un vestuario algo menos espectacular, igualmente nos impresionó.

El otro personaje principal de la Danza del Barong

Además de Rangda y Barong, también van apareciendo en la historia otra serie de personajes que le dan más empaque a la obra. La verdad es que todos ellos, junto a la inigualable música, hicieron de la danza algo realmente memorable. Si algún día vais a Bali, anotad la danza balinesa como un “must see”.

Nos encantó esta danza balinesa

Tras este increíble espectáculo, tocaba el turno de ver otro que nos regalaba la madre naturaleza. La cascada Tegenungan nos esperaba.

Catarata de Tegenungan

Se trata de una de las cascadas más conocidas de Bali y por lo tanto de las más visitadas. Afortunadamente, cuando fuimos nosotros, apenas había gente por lo que la pudimos ver casi en soledad.

Increíble vistas de la catarata de Tegenungan

El acceso se hace a través de unas escaleras que se hacen cansadas en días de calor. Cuando llegamos abajo, de pronto nos encontramos a una mujer cargada de pesadas piedras que enfilaba la escalera para depositar su carga en lo más alto de la misma….¡¡¡y pensar que nosotros nos cansamos en la bajada!!!

Menuda fortaleza la de estas trabajadoras

Y es que, por la zona, existe una cantera de piedras que es explotada por sus incansables trabajadores. Estos trabajadores realizan el trayecto de las escaleras unas cuentas decenas de veces diarias. ¡¡Auténticos héroes!!
Repuestos de la impresión de ver a esta mujer con su enorme carga, llegamos abajo para disfrutar de la catarata. La verdad es que el agua caía con una fuerza increíble. Además, el entorno totalmente verde, le daba al lugar una magia difícil de describir.

Otra vista de la increíble catarata

Tras un buen rato observando la exuberante naturaleza, Mei nos comentó que nuestra siguiente parada sería para ver las ESPECTACULARES terrazas de arroz. Así que nos subimos al coche y pusimos dirección hacia las terrazas. Pero el destino quiso que nos cruzáramos con una sorpresa durante nuestro camino.

Asistimos a un funeral balinés

A mitad del trayecto, vimos que había una enorme multitud de personas que imposibilitaba el paso del coche. Así que nos bajamos para echar un vistazo. Supusimos que sería alguna de las innumerables fiestas que realizan los balineses en honor a algún dios, ya que la gente comía, reía y se la veía muy feliz. Nada más lejos de la realidad. Se trataba de un funeral balinés.
Este tipo de celebraciones son muy difíciles de ver ya que no están planificados con antelación. Simplemente se realizan cuando la familia reúne el dinero suficiente para realizar dicha celebración.

Asistimos a un funeral balinés

Cuando Mei nos dijo que se trataba de un funeral, al principio pensamos que nos tomaba el pelo, pero no. Un funeral balinés no tiene absolutamente nada que ver con los funerales occidentales. Aunque Indonesia es un país musulmán, Bali practica el hinduísmo.
Los hinduístas creen en la reencarnación, por ello, el fallecimiento no es si no otro paso más en su eterno camino a la vida. Aunque para nosotros es algo muy difícil de entender, para los balineses es algo totalmente normal y es una de las ceremonias más importantes del pueblo balinés.

Es curioso todo lo que mueve un funeral balinés

El funeral al que nosotros asistimos por casualidad, era más un desfile que otra cosa. Habían innumerables figuras parecidas a un toro que portaban los vecinos y familiares del fallecido.
El momento álgido de la celebración (o por lo menos así nos lo pareció a nosotros), fue cuando a una de las figuras se subió un niño (según nos dijo Mei se trataba de un familiar del difunto) y los aldeanos comenzaron a zarandear la figura como si quisieran hacer caer al niño.

Niño subido a una figura que participaba en el desfile
Curiosa tradición la de los balineses

El funeral estaba orquestado por una especie de sacerdotisa que iba realizando los ritos pertinentes a pesar de su evidente avanzada edad.

Preparándose para el funeral

La verdad es que nos pareció una experiencia increíble y a día de hoy nos sentimos muy afortunados de haber podido vivir algo así. Son estas pequeñas cosas las que hacen que no perdamos ni un ápice nuestras ganas por viajar.
Tras este fortuito encuentro, ahora sí, nos dirigimos a uno de los lugares más bellos que se pueden encontrar en Bali. Las famosas terrazas de arroz de Tegallalang.

Arrozales de Tegallalang

Se trata sin duda de una de las icónicas vistas de Bali. Como si de un cuadro de Van Gogh se tratase, los arrozales se entremezclan entre sí dando lugar a increíbles panorámicas.

Increíble vista de los campos de arroz

Al ser uno de los arrozales más famosos de Bali, la afluencia de turistas suele ser muy elevada. Es por ello que, para disfrutarlos en soledad, os recomendamos visitarlos bien temprano antes de que comiencen a llegar los autobuses llenos de turistas.
Es posible pasear por entre los arrozales, pero tened en cuenta que son lugares de trabajo por lo que no debéis molestar a los afables campesinos que tanto miman su preciado tesoro.
Aún así, yo os recomiendo que los veáis desde las alturas ya que es desde allí donde podréis observar todos los detalles a la perfección.

Nunca nos cansaremos de estas vistas

Tras la visita a los arrozales, tocaba la hora de comer y, nuevamente, nos dejábamos aconsejar por Mei para continuar degustando la exquisita cocina balinesa.

Degustando la comida balinesa

Tras dar buena cuenta de la comida, tocaba la hora del café, pero no lo tomaríamos en el restaurante. Mei nos había preparado una degustación en donde probaríamos el que dicen es, el café más caro del mundo, el kopi luak.

Degustando el kopi luak, el café más caro del mundo

No todos los días se tiene la oportunidad de probar una taza del café más caro del mundo. Eso sí, si sois aprehensivos, os recomiendo que dejéis de leer y saltéis al siguiente apartado…No digáis que no os avisé.
Un corto trayecto en coche nos dejaba al inicio de un espectacular sendero rodeado de la más pura naturaleza que podáis imaginar.

Sendero que conduce a la degustación de café

No sabíamos si la degustación de café nos iba a gustar, pero el simple hecho del sendero que recorrimos ya mereció la pena.

Rodeados de la más espesa naturaleza que podamos imaginar

Al final del sendero, nos encontramos con un espacio abierto impregnado por el inconfundible olor a café. En un lado, vimos unos cuantos cuencos con distintos granos de café que no supimos identificar a primera vista.

Distintos tipos de cafés balineses

Pero lo que nos interesaba a nosotros era el dichoso kopi luak. Vimos los granos y, aparentemente, no tenían nada fuera de lo común. Lo impactante vino cuando nos explicaron su procedencia. Resulta que hay un animal, muy parecido a una gineta, que se alimenta precisamente de estos granos de café crudos. El estómago del animal no procesa los granos en sí y estos son…cómo decirlo finamente…cagados por el bicho en cuestión. Al parecer, los jugos gástricos del animal dan a los granos de café un sabor muy particular. Una vez recolectados los granos de entre las heces, se tuestan y se muelen obteniendo de esta manera el café más caro del mundo. Su elevado precio (una taza puede costar en torno a 75€) radica en el complicado y lento proceso necesario para obtener el café.

Probamos muchos tipos de cafés

Aparte del kopi luak, degustamos unos cuantos tipos de café tan dispares como con sabor a vainilla, ginseng o incluso limón.

Nuestro veredicto

Aunque es cierto que el café está realmente bueno (con un sabor muy intenso, por razones obvias), creemos que no merece la pena el precio tan desorbitado al que se vende. Habría que ser realmente muy pero que muy cafetero como para estar dispuesto a gastar ese dinero por un paquete de café.
Tras esta curiosa experiencia, fuimos al que sería la última visita del día, el maravilloso templo de Pura Tirtha Empul.

Pura Tirtha Empul, el templo del agua sagrada

Hablar de Tirtha Empul es hablar de uno de los templos más antiguos de Bali, ya que tenemos que remontarnos al año 964 para situarnos en el inicio de su construcción. Dicho templo está consagrado a la deidad Vishnú.
Consta de tres piscinas, siendo dos de ellas las más importantes. En una de ellas, brota el agua de las entrañas de la tierra, alimentando al templo y al río Pakerisan. Es curioso como puede verse perfectamente como el agua brota del suelo de la piscina.

Piscina sagrada de Tirtha Empul

La otra piscina es probablemente la zona más conocida del recinto. En ella se sitúan un total de 12 pequeñas fuentes que vierten el agua en la piscina.
Para los balineses, esta agua es sagrada ya que, según la leyenda, Indra rey de los dioses, consiguió sanar a sus más fieles seguidores con esta agua tras ser envenenados.
Actualmente, los balineses acuden a este templo a purificarse en sus aguas y es una de las imágenes más bonitas que se pueden obtener.

Enamorados de las tradiciones balinesas

Por supuesto, como todo templo balinés, Tirtha Empul también cuenta con una zona para rezar y realizar ofrendas. Cuando nosotros lo visitamos, había una serie de personas realizando sus ofrendas por lo que no quisimos acercarnos demasiado para no molestar.
Curiosamente, una preciosa niña se percató de nuestra presencia y nos hizo una preciosa reverencia en la que juntó sus manos y nos regaló su preciosa sonrisa. Una imagen que ya forma parte de nuestros recuerdos.

Una niña balinesa dándonos la bienvenida a un templo

Tras dar un paseo por el templo, dimos por finalizado el día. Un día de lo más completo en donde nos sumergimos de lleno en las más arraigadas tradiciones. En donde pudimos asistir por casualidad a la fiesta organizada de un funeral balinés. Un día en el que nuestro paladar degustó el café más caro (y extraño) del mundo.
Probablemente, junto con aquel en el que vimos el Templo Dorado en Kioto, este fue el mejor día del viaje. Un día que confirmó nuestras sospechas…y es que Bali está repleta de creencias y tradiciones que escapan a nuestra razón.

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