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De cuando conocimos el Teatro Negro en Praga – Día 8

Un adiós muy especial

Todo lo bueno acaba y este iba a ser nuestro último día en Praga.

Para hoy habíamos dejado el día libre y lo único que queríamos hacer era pasear sin ninguna prisa por esos lugares que nos habían encandilado estos dos días atrás y terminar de ver aquello que se nos había quedado pendiente. Esto es algo muy recomendable ya que, normalmente, cuando uno visita una ciudad, intentamos ver el máximo número de cosas en los días que vamos a estar allí, y muchas veces nos olvidamos de pasear tranquilamente y saborear aquellas cosas que tanto nos han gustado días atrás. Es en estos días, en los que normalmente nos damos cuenta de detalles que antes se nos habían pasado por alto. Así que tenedlo en cuenta, e intentad reservar un día para pasear sin prisas por la ciudad.

Dicho esto, nuestro despertador volvía a sonar temprano (¿hemos dicho ya que nos encanta madrugar estando de viaje? jejeje) y en apenas 20 minutos (esto con niños es una quimera….) ya estábamos tomando nuestro obligatorio desayuno. Con el estómago satisfecho, desplegamos nuestro mapa y empezamos a ver por donde íbamos a comenzar el día. Tras unas cuantas dudas, finalmente optamos por la plaza Wenceslao que estaba a escasos 5 minutos del hotel.

Plaza de Wenceslao

Ubicada en el que fuera el antiguo Mercado de Caballos allá por el año 1348, sin ninguna duda, se trata del corazón político de la ciudad e incluso del país.

En esta plaza han ocurrido hechos tan importantes como:

  • Proclamación de la independencia de Checoslovaquia en el año 1918
  • Fue usada por los nazis para manifestaciones. En dicha plaza, los nazis establecieron almacenes tras la conocida como la Insurrección de Praga, durante la cuál, el pueblo checo trató de sacudirse el dominio nazi.
  • En 1969, el estudiante Jan Palach se suicidó en protesta contra la invasión soviética que tuvo lugar un año antes.
  • Por encima de todos los acontecimientos, destaca el que tuvo lugar en el año 1989, cuando una manifestación contra la brutalidad policial dio inicio a la conocida como Revolución del Terciopelo que a su vez llevó a la derrota del comunismo.

En la actualidad, en la plaza se ubican varios hoteles, tiendas de moda y restaurantes no aptos para todos los bolsillos (aunque nada que ver con la Calle Paritzska que viéramos en nuestro sexto día de viaje).

Plaza Wenceslao

Al llegar a la plaza, lo primero que nos sorprendió fue las dimensiones del edificio que alberga el Museo Nacional de Praga. Aunque no estábamos demasiado interesados en visitar el Museo (los que nos seguís, ya sabéis que no somos muy de museos), fuimos a preguntar no obstante por el precio. La respuesta no nos dio ninguna opción: el Museo estaba cerrado ese día. Afortunadamente, no nos supuso demasiado, ya que como hemos dicho, no estábamos demasiado interesados en dicha visita. Para que no os pase como a nosotros, antes de visitarlo, chequead el horario y los días de apertura visitando la web oficial. El precio del ticket general es de unos 7.7€ (Julio 2017).

Fachada del Museo

Si partimos desde el Museo y vamos paseando a lo largo de la plaza, lo siguiente que nos encontraremos será la estatua de San Wenceslao, patrón de Bohemia.

Estatua de San Wenceslao

La estatua, obra de Josef Mylsbek, está realizada en bronce. Al lado de esta estatua, el historiador checo Alois Jirásek leyó la Declaración de Independencia de Checoslovaquia en el año 1918.

Si seguimos avanzando, lo siguiente con lo que nos encontramos es con el Pasaje Lucerna. Es una especie de galería comercial construida en estilo art decó y en la que destaca por encima de todo una nueva estatua de San Wenceslao montado a caballo. La particularidad de esta estatua, es que el caballo está cabeza abajo. La estatua es obra del escultor checo David Cerny, conocido por las controversias de sus obras. Juzgad vosotros mismos.

Controvertida estatua de San Wescelao en el Pasaje Lucerna

Aproximadamente a la misma altura del Pasaje Lucerna, encontramos en la otra acera, el Grand Hotel Europa. Construido en el año 1889, fue reconstruido 15 años más tarde en estilo art noveau. Sin duda cuando paseéis por la plaza, lo que más os llamará la atención será la preciosa fachada del hotel. Además, ha aparecido en algunas películas de Hollywood como Titanic o Misión Imposible….¿os suenan las pelis?

Fachada del Hotel Europa en la Plaza Wenceslao

Como curiosidad, pegada a la plaza, se encuentra una de las pocas farolas de estilo cubista del mundo. Si recorréis la plaza en sentido Sur-Norte, os la encontraréis al final de la plaza a mano izquierda, en una esquina de la calle Jungmannovo Námestí.

Descansando un poco en la farola cubista de Praga

Tras nuestro paso por la plaza de Wenceslao, no nos resistimos a cruzar nuevamente el maravilloso Puente de Carlos, pero esta vez mucho más lento y disfrutando de las estatuas y los artistas callejeros que pueblan esta obra arquitectónica.

Cómo echaremos de menos al Puente de Carlos

Tras saborear nuevamente el maravilloso puente, queríamos conocer por dentro la Iglesia de San Nicolás en el barrio de Malá Strana que no nos diera tiempo a visitar el día anterior que visitáramos el Castillo de Praga.

Iglesia de San Nicolás

Comenzada en 1673 por orden de los jesuitas, es el mejor ejemplo del arte barroco que existe en la capital checa. Aunque la Iglesia fue terminada en 1752, en el año 1711 tuvo lugar la primera misa.

Hay que destacar la cúpula, que aunque no sea tan espectacular como la de la Basílica de San Pedro que visitáramos en nuestro viaje a Roma, cuenta con un diámetro nada despreciable de 20 metros y una altura de unos 49 metros que hacen de la cúpula el interior más alto de toda la ciudad.

Cúpula de la Iglesia de San Nicolás

El interior, decorado hasta el último detalle, hacen de la Iglesia un edificio muy fotogénico. Pinturas y esculturas se entremezclan formando auténticas maravillas.

Detalles del interior de la Iglesia de San Nicolás

Tras cruzar nuevamente el Puente de Carlos, volvimos a enfilar la calle Mostecká. Llegar a la Iglesia de San Nicolás desde el Puente de Carlos es sumamente fácil, tan sólo tenéis que seguir todo recto y os toparéis con la iglesia de frente.

Cuando nos encontramos con ella cara a cara, la verdad es que no sabíamos qué pensar, ya que el exterior es bastante austero y no da la sensación de que en su interior guarde tanta belleza como habíamos leído.

Austera fachada de la Iglesia

Cuando nos decidimos a entrar al interior, nos quedamos perplejos ya que no parecía el mismo edificio. La austeridad y simplicidad de la fachada exterior se había transformado como por arte de magia en un entorno muy bonito donde las pinturas y las esculturas luchaban por ser la estrella de nuestro objetivo fotográfico.

Tras estar un buen rato paseando por la iglesia, volvimos a salir al exterior para poder encontrarnos nuevamente con esa idílica postal de la Iglesia de Tyn en plena Plaza del Ayuntamiento.

Así que volvimos a cruzar el Puente de Carlos (no sabría decir las veces que llegamos a cruzarlo en el viaje, ¿verdad Laura? jajaja) buscando nuestro objetivo.

Una vez llegados a la plaza, entramos a la Iglesia de San Nicolás (no confundir con la de Mala Strana, del mismo nombre). El interior, es menos espectacular que su homónima. Domina por encima de todo una espectacular lámpara de araña de cristal con adornos que se deben a los talleres Harrachovský.

Lámpara de araña de la Iglesia

Hoy en día, el templo se aprovecha como sala de conciertos. En el siguiente enlace, podéis ver los conciertos planificados en la Iglesia. El precio de la entrada es de unos 2.5€.

Tras salir de la iglesia, lo único que hicimos fue pasear por la plaza sin rumbo alguno intentando obtener los mejores ángulos de la iglesia de Tyn que tan bonita nos parece. Después de eso, simplemente nos sentamos a ver la gente pasar.

Preciosa foto donde se ven la Iglesia de Tyn y la torre del Ayuntamiento

Cuando cayó la tarde, nos fuimos al hotel a reponer fuerzas para lo que iba a ser nuestra última actividad del viaje: una sesión de Teatro Negro.

Teatro Negro

Es un tipo de teatro en el que los actores van vestidos completamente de negro. Además, el fondo también es negro con lo que el público no ve a los personajes. La gracia radica en que los actores portan objetos luminosos o fosforescentes que ofrece la impresión de que dichos objetos están flotando.

Originalmente, dicho tipo de teatro proviene de China, aunque fueron los checos quienes lo perfeccionaron convirtiendo este tipo de teatro en algo muy popular en Praga.

Lo bueno de este teatro, aparte de lo meramente visual, es que es un teatro mudo, con lo que nos evitamos el problema de no entender lo que dicen.

Salas de Teatro Negro en Praga

  • Ta Fantastika

Petr Kratochvílfundador del teatro es el director de todas las obras representadas en esta sala. En 1980 emigró a Estados Unidos donde formó su grupo de teatro Ta Fantastika. En 1989, Petr volvió a casa para, en 1993, establecer la sede del teatro en su actual edificio. En su web oficial podéis indagar más acerca del teatro.

  • Teatro de Imagen de Luz Negra

Fue fundado en el año 1989 por Alexander Eihao y Eva Asterová, los cuales abandonaron su antigua compañía de teatro para fundar la suya propia. Las obras iniciales consistían en unas mezclas de teatro negro y un mimo. Dicha combinación tuvo bastante éxito y poco a poco se fueron contratando más mimos y representando más obras. En su web oficial, podéis descubrir más al respecto.

  • Teatro Metro

Para no soltaros otro rollo, os dejo directamente la web oficial donde podéis ver todos los detalles del teatro.

Aunque existen más salas, estas son las principales.

Obra de teatro recomendada

Aquí parece ser que no hay lugar a dudas, y en general se comenta que la más recomendable es la obra Aspects of Alice (Alicia en el país de las maravillas). Esta obra solo está disponible en el teatro Ta Fantastika. Fue la obra que elegimos nosotros y la verdad es que salimos encantados.

La obra ha sido representada en más de 30 países. Se centra en el momento en el que Alicia llega al final de su niñez y comienza a entrar en su adolescencia con todo lo que ello conlleva, amores, alegría, tristeza…. La duración de la obra es de 90 minutos con 15 minutos de pausa.

Aunque nosotros no reservamos, es recomendable hacerlo por dos razones:

  1. Para no llevarte la desagradable sorpresa de que hayan butacas disponibles.
  2. Para asegurarte un buen asiento. Os recomendamos que elijáis asientos centrados ya que en los laterales podéis llegar a ver los trucos usados por los actores, lo que quita magia al espectáculo.

Os dejo el enlace en el que podréis realizar vuestra reserva. El precio es de unos 28€ (Agosto 2017).

Del teatro salimos encantados ya que la obra está muy currada y se notan las horas de trabajo que hay detrás.

Con esta actividad, acababa nuestro viaje que nos había llevado durante 8 días a conocer Budapest y Praga.

Historia a raudales, baños termales, relojes medievales, un viaje que había tenido de todo y del que volvimos a casa encantados.

Hasta siempre Praga

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