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Conociendo Santillana del Mar, uno de los pueblos más bonitos de Cantabria

Con este artículo no vamos a descubrir a nadie esta localidad de Cantabria. Probablemente, Santillana del Mar sea uno de los pueblos más conocidos, no solo de Cantabria, si no de España entera. Estoy seguro que, la gran mayoría de nosotros, ha oído, visto o leído algo sobre esta bella localidad cántabra bien merecedora de entrar en la lista de los pueblos más bonitos de Cantabria. Preciosas casas y calles de piedra quedan engalanadas por esos bellos arreglos florales que, muchos de sus vecinos, cuelgan en sus balcones para deleite del turista.

Sin duda alguna, una visita obligatoria de Cantabria. Abrochaos el cinturón que arrancamos.

Santillana del Mar, la villa de las tres mentiras…¿o no?

Santillana del Mar es conocida con el sobrenombre de la villa de las tres mentiras, ya que ni es santa, ni es llana ni tiene mar. Pues la verdad es que esto es una verdad a medias.

En cuanto a lo de que no es santa, pues es cierto que no está catalogada como Ciudad Santa, pero no es menos cierto que toma su nombre de Santa Juliana. Corría el siglo IX cuando algunos monjes peregrinos decidieron esconder las reliquias de Santa Juliana en esta zona. Alfonso III, antiguo rey del reino de Asturias, decidió construir una ermita en la que guardar y venerar los restos de Santa Juliana. A partir de entonces, el lugar empezó a tomar fama y la localidad veía cómo un gran número de personas se acercaba diariamente a ver de cerca los restos de Santa Juliana por lo que la localidad prosperó mucho. Así que, aunque no se trata de una Ciudad Santa, podemos decir que Santillana del Mar ha crecido y prosperado desde sus inicios gracias a los restos de una Santa.

Por otra parte tenemos lo de que no es llana. Es cierto que no es llana, pero tampoco nos pareció un pueblo con un gran número de cuestas. Sus calles tienen cierta pendiente pero nada de lo que temer. A lo único que hay que temer es a las calles empedradas que pueden hacer insufrible un paseo con un carricoche de bebé.

Paseando por Santillana del Mar

Por último, dicen que no tiene mar. Pues se trata de otra verdad a medias ya que, aunque es cierto que la villa no tiene mar, sí lo tiene su municipio. Además, el mar queda a escasos 5 kilómetros de la villa.

Mapa de nuestro recorrido por Santillana del Mar

Aunque se trata de un pueblo pequeñito en el que es imposible perderse, os dejamos un recorrido a pie ideal para conocer todos los enclaves de los que os acabamos de hablar.

Ruta por Santillana del Mar

Salvo que estéis alojados allí, os tocará coger el coche para llegar a Santillana del Mar. Al ser un pueblo tan turístico, si llegáis en hora punta es posible que os sea difícil aparcar. Para aparcar, lo más recomendable es que lo dejéis en uno de los dos parkings públicos que existe en el pueblo. Nosotros lo dejamos justo en el parking que hay a la entrada del pueblo y, al llegar temprano, la verdad es que no tuvimos ningún problema para aparcar.

Parking en Santillana del Mar

Existe otro segundo parking tan grande como el primero situado justo detrás de la Oficina de Turismo, por lo que tenéis para elegir.

Desde el parking, subimos por la Calle de Antonio de Niceas donde, al final de dicha calle os encontraréis con la primera visita que podéis hacer, el Convento Regina Coeli.

Preciosa estampa del monasterio de Regina Coeli en Santillana del Mar

Este convento tiene su origen en 1592, que fue el año en el que la Orden de Santo Domingo llega a Santilla del Mar. Los frailes dominicos que llegaron a Santilla del Mar se instalaron en unas casas a las afueras de la localidad y se pusieron a las órdenes de la Reina del Cielo (Regina Coeli). Aparte del convento, también tiene un pequeño museo por si estáis interesados en el arte eclesiástico. En la web de la Fundación declausura podéis consultar los horarios.

Tras visitar el convento podéis seguir subiendo tranquilamente por la Calle Jesús Otero en la que podréis admirar la preciosa arquitectura cántabra. Calles estrechas y casas de piedras que invitan a sentarse alrededor de la chimenea para degustar uno de los ricos manjares gastronómicos que ofrece esta región.

Una calle cualquiera en Santillana del Mar

Si estáis interesados en la temática, a mitad de la calle a mano izquierda (en la Calle de Bertrand Clisson) tenéis el Museo de la tortura – Inquisición en el que podréis observar las espeluznantes torturas a las que eran sometidos los pobres desdichados que caían en mano de la Inquisición. En la web oficial tenéis toda la información acerca de los horarios y la apertura.

Museo de la tortura de Santillana del Mar

Nosotros, al ir con dos niños pequeños decidimos no entrar y seguir paseando por el pueblo. La calle desemboca finalmente en la Calle Río que es la calle principal de Santillana del Mar.

Preciosa estampa de Santillana del Mar

Nada más desembocar en esta calle llama mucho la atención el bonito abrevadero y lavadero que existe justo antes de la pequeña plaza de la Colegiata de Santa Juliana. Datan del siglo XVI y aquí era donde las personas de Santillana lavaban la ropa y daban de beber al ganado.

Abrevadero de Santillana del Mar

Justo antes de la Colegiata de Santa Juliana, a mano derecha tenéis el Museo y Fundación Jesús Otero que alberga obras y objetos personales de la vida del escultor de origen cántabro. Además, existe una escultura de Santillana del Mar en miniatura que merece la pena ver, para poder ver a vista de pájaro donde estáis situados.

Visitando la miniatura de Santillana del Mar

De ahí dimos la vuelta a la colegiata y nos encontramos, para sorpresa de los peques, con un prado donde los adultos podían subirse a caballo, y los más peques dar unas vueltas a un pequeño circuito en pony, obviamente mediante pago (5€ el paseo en pony y 20€ el paseo en caballo). Siempre decimos que los viajes con niños pequeños hay que enfocarlos de otra manera distinta y hacer actividades dirigidas a ellos. No nos engañemos, Santillana del Mar es muy bonita, pero para los niños simplemente es otro pueblo más en el que tienen que andar mucho jajaja. No nos lo pensamos dos veces y tanto Hugo como Daniel hicieron un pequeño paseo en pony. La verdad es que lo disfrutaron muchísimo, y nosotros de ver sus caras.

Daniel paseando en pony

Hugo paseando en pony

Tras el paseo en pony, nos dirigimos a la colegiata de Santa Juliana, o lo que es lo mismo, a la visita estrella de Santillana del Mar. Como hemos dicho anteriormente, los orígenes de la colegiata datan del siglo IX, cuando Alfonso III decidió construir una ermita para la veneración de los restos de Juliana de Nicomedia que trajeran unos monjes peregrinos desde la lejana Asia Menor, lo que hoy es Turquía.

Del interior, lo más destacable sin ninguna duda es el claustro situado en la parte norte del monasterio y que fue levantado en varios tramos. Primero se construyó el ala sur y una parte del ala oeste hacia finales del siglo XII. En la segunda ampliación se construyó el otro tramo del lado oeste y el lado norte ya el siglo XIII. Por último, en la tercera y última ampliación ya en el siglo XVI, se construyó el ala este. Debido a esto, podemos ver que los capiteles de las columnas son diferentes en función de la época en que fue levantado.

Claustro del monasterio de Santa Juliana

El siguiente lugar que veríamos se trataría de la Plaza Mayor de Santillana del Mar, sin duda alguna, una de las zonas más bonitas de la localidad. Allí, en una plaza triangular podemos respirar y contemplar una preciosa vista medieval presidida por el Ayuntamiento. Pero sin lugar a dudas, lo que más llama la atención de esta plaza es la conocida como Casa del Cura, una preciosa casa señorial famosa por el estallido de flores que adornan sus balcones.

Casa del cura en Santillana del Mar

Aparte de la Casa del Cura, también se puede contemplar la Casa del Águila y la Parra así como la Torre del Merino. Es muy recomendable que os sentéis en cualquier lugar de la plaza y estéis simplemente 5 minutos contemplando la maravilla que tenéis ante vuestros ojos.

Para terminar el paseo, podéis bajar por la Calle de Juan Infante, que  parte de la Plaza Mayor y llegar al parking donde dejasteis el coche. 

Santillana del Mar, si tenéis la suerte de visitarla con poca gente como nos pasó a nosotros, es un lugar mágico que vale por sí mismo una visita a Cantabria. Una villa medieval que ha sabido mantener su arquitectura y ese aroma a pueblo mítico de nuestros antepasados. No tenemos duda de que Santillana del Mar os parecerá una visita imprescindible y que recordaréis para siempre en vuestra escapada a la bella Cantabria.

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